CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

PÁGINAS DE UN CRONISTA DE SU TIEMPO

Por: Aline Marie Rodríguez

3 de Octubre de 2017

En 1975, Alejo Carpentier definía al periodista como un cronista de su tiempo, y explicaba que esta profesión junto a la del escritor se integraban en una sola personalidad. El autor de El siglo de las luces comentaba también, en aquel discurso en los talleres del periódico Granma, que el profesional de los medios de comunicación “trabaja en caliente, trabaja sobre la materia activa y cotidiana”.

 

Un acercamiento a las páginas del libro Las crónicas de Segunda cita, de Guillermo Rodríguez Rivera, confirma la veracidad de tales palabras. El autor, sin embargo, escribe en la nota introductoria de esta obra que el periodismo fue una de sus primeras vocaciones, pero nunca se tituló en la especialidad, pues la considera “una habilidad que se adquiere a partir, sin duda, de una formación humanística”.

Fruto entonces de esa profunda vocación periodística de Rodríguez Rivera —quien en su juventud había trabajado en la revista Mella e integró el equipo fundacional de El Caimán Barbudo— nacieron estos textos que el trovador Silvio Rodríguez ha publicado en su blog Segunda cita, desde junio de 2010.

Propuestas que el propio autor pensó que nunca encontrarían espacio en alguna publicación periódica, y que ahora, gracias a la recopilación de Patricia Ballote Álvarez y a los empeños de Ediciones La Memoria, aparecen en formato de libro bajo el título de Las crónicas de Segunda cita.

“En torno a la mutilación de la memoria”, “¿Una Ley de Ajuste Africano?”, “Chávez” y “La pelota y el corazón cubano” son algunos de los textos reunidos en este volumen, que han aparecido en el blog del trovador entre el 2010 y el 2015. Son trabajos que, como el propio Guillermo confiesa en la nota dirigida al lector que abre esta obra, “hablan de casi todo lo humano y de un poco de lo divino”.

 

La cotidianidad de los cubanos, la política internacional y las relaciones Cuba-Estados Unidos son temas que no escapan a la mirada sagaz y crítica del también poeta y ensayista, quien además en estos trabajos rememora figuras, sucesos y hechos que han marcado la historia cultural de la Isla.

 

Precisamente, una de esas crónicas recuerda a la entrañable cantautora Sara González. Escrita a raíz de su desaparición física y titulada justamente “Sara”, el texto evoca los años en que la conoció en las reuniones del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC y la define como “revolucionaria, y fidelista, porque es muy difícil ser una cosa abjurando de la otra. Se nos fue la gorda este febrero, pero recordaremos siempre sus canciones y, los que tuvimos la suerte de disfrutar de su amistad, tendremos también presentes, junto a su música, su valor y su entereza”.

 

El volumen incluido en la Colección Coloquios y Testimonios, no incluye solamente trabajos con la firma del también profesor universitario. El entorno digital propicia, y eso es algo que se agradece en el contexto actual, el diálogo, la polémica y el debate. Por ello, también aparecen en estas páginas algunos comentarios de segundaciteros, artículos de otros intelectuales cubanos y las respuestas a todos ellos del autor. Materiales que también enriquecen esta propuesta editorial.

 

Las crónicas de Segunda citamarcan el regreso al periodismo de Guillermo Rodríguez Rivera. Oficio que, de una forma u otra, siempre le ha acompañado. Crónicas que, además de ser testimonios de una época y de sus protagonistas, se convierten en lecciones del mejor oficio del mundo. Ojalá sean augurios de nuevas publicaciones de este cronista de su tiempo.

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