PÁGINAS OLVIDADAS DE LA HISTORIA REPUBLICANA ¿NUESTRA RAZA? ¡LA LIBERTAD!

Por: Alina López Hernández

23 de Octubre de 2018

Por Alina Bárbara López Hernández

La fecha del 10 de octubre ha reivindicado la soberanía nacional más de una vez. La primera tuvo lugar en 1868, cuando Carlos Manuel de Céspedes, desde su ingenio Demajagua, expresó la decisión de los cubanos de emanciparse de España. Con ese acto comenzó la guerra de independencia. La segunda ocurrió medio siglo después, cuando el diez de octubre fue considerado Fiesta Nacional.

La victoria sobre la metrópoli no significó la derrota de todos sus símbolos. Por el contrario, en la gestación de la república, la cultura cubana se ligaba indisolublemente al mundo hispánico. Tras la pérdida de los últimos vestigios de su imperio colonial en América, con el Tratado de París, España intentó recomponer su dominio en la esfera cultural y simbólica. Como parte de esa estrategia, en 1913, el exministro español Faustino Rodríguez-San Pedro, presidente de la Unión Ibero-Americana, propuso una celebración que uniese a España e Iberoamérica, eligiendo para ello el día 12 de octubre, fecha en que Cristóbal Colón arribó al Nuevo Mundo.

En 1914 se celebra el 12 de octubre por primera vez como Fiesta de la Raza, y en 1915 pasa a llamarse Día de la Raza. Nació así esta conmemoración, hija natural del conservadurismo predominante en la Unión Ibero-Americana. Se trataba de un concepto de “raza española”, que se anteponía a la que consideraban agresiva “raza anglosajona”, y era profundamente racista frente a las razas “negra”, “indígena” y el consecuente mestizaje que históricamente se había producido en los pueblos americanos.

Esta plataforma del hispanismo racista sobrevivió en América como parte de la propuesta hegemónica de los poderes oligárquicos, presentes sobre todo en Cuba donde la independencia fue tardía. Dichas ideas tuvieron en el Diario de La Marina una plataforma por excelencia, como se comprueba al leer sus páginas, ellas presentan el arquetipo de cultura blanca e hispana.

El cuestionamiento a ese estado de cosas se vinculó con la actitud transgresora de la generación del veinticinco, que se oponía a los valores culturales “viejos y gastados” según la declaración del Grupo Minorista de 1927. La crítica a la celebración del Día de la Raza no tardaría, el joven Julio Antonio Mella afirmaba en 1928: “Necesario es contrarrestar toda esta teoría que no tiene más fin que hacerse propaganda los interesados en vivir del resto del Imperio español… A España no le debemos. Ella es la que está en deuda con nosotros. Véase cualquier historia y se comprenderá…”

En consecuencia, Cuba fue de las primeras naciones de América en eliminar la festividad del 12 de octubre y comenzar a conmemorar como su fiesta nacional al 10 de octubre. La Wikipedia, al referirse a los países que celebran esa fecha, explica en el caso del nuestro: “(…) no se celebra el 12 de octubre. Sí se observa el 10 de octubre, una fecha sin relación: corresponde al día en que comenzó la Guerra de Independencia contra España, en 1868”.

El nombre de la festividad será cuestionado mucho después en ciertos países de Latinoamérica, dado su contenido colonizador, y variará en dependencia de las determinaciones nacionales; esto ocurre sobre todo desde la década del noventa del pasado siglo e inicios del XXI. Así Bolivia la celebra como “Día de la Descolonización”, después de haberse llamado “Día de la Liberación, de la Identidad y de la Interculturalidad”. Costa Rica la denomina “Día de las culturas”. Para República Dominicana es el “Día del Encuentro entre dos Culturas” y para Nicaragua el “Día de la Resistencia Indígena”, por citar algunos ejemplos.

Nuestra pequeña isla puede enorgullecerse de haber sido pionera en establecer como objeto de sus homenajes no al día en que arribaron a su suelo los españoles, sino al día en que decidimos que debían abandonarlo. Otro motivo para admirar a la mal estudiada república burguesa.

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