POEMAS ANTIPANDÉMICOS

Por: Víctor Casaus

10 de Noviembre de 2020

El Centro Pablo incluye, con esta sección de poemas antipandémicos la presencia imprescindible de esa manera de comunicar, hablar, decir, pensar, sentir que es la poesía entre nosotros.

Otras manifestaciones artísticas –la canción, la música en general, las artes plásticas, la danza…– han ido dejando testimonio de su presencia en estos largos meses de pandemia y aislamiento.  La televisión cubana ha participado en esa difusión de manera intensa y sistemática.  El balance de las calidades o la sombra de la oportunidad podrán ser analizadas –ahora o después, no viene al caso–, pero aquí se trata de reconocer la capacidad de la expresión humana en estos tiempos inciertos.

Por ello estos poemas del crítico de arte y escritor Jorge R. Bermúdez vienen a acompañar desde la sencillez y el amor estas jornadas salvadoras de vidas que ha protagonizado, en las más diversas latitudes, el personal médico cubano: los hombres y las mujeres integrantes de ese formidable y casi insólito ejército de batas blancas.

Aquí se reúnen entonces la lucha por la vida y el amor necesario que acompaña esa lucha. Las covidianas de Bermúdez están aquí para dar fe y testimonio –dos ingredientes indispensables para estos tiempos que vivimos.

Para acompañar, a su vez, estos versos cotidianos aquí están las obras de un amigo común y querido, el poeta, pintor, periodista y editor Fayad Jamís, cuyos 90 años festejamos desde el cariño y la memoria.

 

                                                                                  Víctor Casaus 

COVIDIANA No. 1

           Al personal de la salud,

          donde quiera que se encuentre.

Mi puerta está cerrada,

y mi respiración oculta

detrás de una tela oscura y asfixiante.

Mis palabras apenas son palabras

desde que nacen distantes de tu lecho.

No pienses, amor, que no te quiero…

 

Si mis manos no alcanzan a tocarte

y mis labios a besarte

y mi boca a llenarse de tu aliento…
Si todo esto solo te parece

la trillada letra de un pésimo bolero,

no pienses, amor, que no te quiero…

 

Mi puerta está cerrada;

a nadie recibo,

a nadie espero.

Si no sabemos vivir,

¿de qué nos sirve la muerte?

 

Besarte, ceñirte

a mi desnudez demente,

es lo que más deseo.

No pienses, amor, que no te quiero…

Todo… Todo lo que hago,

es para volver a verte.

La Habana, abril 10 de 2020

 

COVIDIANA No. 2

            Entro en los algodones

           como en las azucenas.                           

                            Miguel Hernández

Recién recibí tu carta.

La leí de madrugada,

cuando mi cuerpo se despoja

de este galáctico traje

de palidez sanitaria.

 

Todo lo que me rodea y cerca

de ti me distancia:

la carpa que me cubre

de la noche lombarda,

tan diferente a la nuestra,

tan fría y alta;

la inesperada mejoría

de un paciente de riesgo,

o su muerte inesperada;

la compañía del otro

―mi familiar más cercano―,
entre vestigios de sueros,
recuerdos y nostalgias.

 

Al leerte,

Mi respiración se encabrita,

y mi mente se eleva

desde senderos de sábanas.

 

Hija mía, ¡qué bella es tu carta!

Tú eres lo que yo más quiero.

Tu idea de la vida

es lo que en mi corazón canta.

No desesperes.

La victoria está cercana.

Aunque todo lo que nos une,
por ahora nos separa.

Jorge R. Bermúdez

La Habana, mayo 20 de 2020

 Imagenes:obras de Fayad Jamís 

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