CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

REVOLVIENDO EN EL CENTRO

Por: Estrella Diaz

24 de Septiembre de 2021

“CONSTATAR LO INFINITO DEL MUNDO CREATIVO”

Por: Estrella Díaz

Fotos: Alain Gutiérrez

El septiembre de 2008, se realizó en la sede del cine Seis de Agosto ubicado en La Paz, Bolivia, el Primer Encuentro Internacional de Artes Digitales. A ese evento fue invitada una pequeña delegación del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, integrada por quien suscribe estas líneas, el fotógrafo Alain Gutiérrez y el artista digital Orlando García. Horas después del arribo a la capital boliviana, conversé con Daniel Rico, director de la Dirección de Patrimonio Intangible y Promoción Cultural del Gobierno Municipal de La Paz. Este fue nuestro primer intercambio.

“Organizamos Primer Encuentro Internacional de Artes Digitales sin necesidad de muchas teorías o antecedentes. Uno, a veces, llega a ciertas cosas de manera intuitiva. Durante muchos años, he mantenido una dualidad en cuanto a mi vida profesional y mi vida artística. En lo profesional, en los últimos seis años he tratado de ponerme en sintonía con las nuevas tecnologías de información y comunicación en asuntos relacionados con el llamado ‘gobierno electrónico’.

Ahí es donde me empato con el tema tecnología y su utilidad para hacer gestión administrativa más eficiente y transparente; todo lo que implica brindar servicios que faciliten la relación ciudadano-Alcaldía. Paralelamente he tenido una vida artística; soy percusionista y me interesan mucho los ritmos afrocubanos y la llamada música afrobrasileña. Pertenezco a una banda que utiliza elementos tecnológicos y electrónicos. Ahí, también, ha habido una vinculación con la tecnología.

El año pasado se me ocurrió la idea de hacer un proyecto que implicara tecnología y juventud. El sesenta por ciento de la población de La Paz tiene menos de treinta años: es una realidad que no se debe ni puede desconocerse. Me preguntaba ¿cómo llegar a los jóvenes? Si lo intentamos diciéndole: ¡mira la página web de la Alcaldía!, eso les iba a importar un “carajo” y la brecha se iba, seguramente, a abrir más. Pensé que había que buscar vías para venderles el producto tecnológico de otra manera.

Ahí surge la idea de hacer un proyecto que implique tecnología y juventud. Personalmente estaba investigando y leyendo sobre arte y me encuentro con el término arte digital. Ese era el techo perfecto que estaba buscando: tecnología y arte. Entre los jóvenes existe una diversidad muy grande de gustos; hay a quienes prefieren el llamado Heavy Metal, otros la investigación, otros bailar o jugar al fútbol, pero de una u otra forma están interconectados a través de Internet, o las páginas web, o la música en MP3, o el Messenger.

Lo que quiero decir es que lo positivo que le veo a la globalización es que no importa a la tribu urbana a la que pertenezcan sino que, por lo general, están ubicados de manera transversal, es decir, que en algunos puntos se tocan. Son jóvenes que utilizan la computadora para diseñar, para producir sonidos, para crear multimedias. De la suma de todas estas ideas nace el proyecto de Arte Digital que contó, desde el principio, con la aprobación de la Concejala Gabriela Niño de Guzmán. Ella fue la primera persona que confió en este proyecto y me pidió que redactara un documento.

Como economista que soy hice el análisis poniendo acento en la importancia del desarrollo humano -salud, educación, crecimiento económico- y, también, desde el punto de vista creativo. ¿Cómo crear algo totalmente innovador para nuestro contexto y al que se puedan sumar jóvenes?. Esa era la pregunta. Ya estábamos trabajando en un proyecto de ‘Alfabetización digital’ que trata generar oportunidades para que las personas se acerquen a la tecnología y la dominen y consideramos que sumar las herramientas del arte digital vendría a completar un ciclo.

Tengo entendido que antes de comenzar este Primer Encuentro Internacional de Artes Digitales se hizo un taller que duró tres meses: una manera de que los jóvenes comenzaran a trabajar con las herramientas digitales. ¿Cuáles fueron las experiencias fundamentales de ese tiempo de trabajo?

 Ese fue el gancho de todo lo demás. Organizar un Encuentro Internacional de Artes Digitales para, solamente, para conocer otras experiencias no tendría sentido. Había que desatar un proceso participativo que involucrara a jóvenes que, incluso, nunca habían tocado una tecla de un ordenador. En mayo de este año lanzamos una convocatoria para trescientos chicos -era la capacidad instalada que logramos conseguir en un Instituto privado- y cada joven tenía  acceso a una computadora y a Internet.

La convocatoria fue abierta y abarcaba a  muchachos de todos los barrios de La Paz y de cualquier estrato social. Lo único que exigimos fue que les interesara aprender algo de arte digital y estructuramos el taller a partir de tres grandes módulos: el primero de Producción Musical; el segundo de  Producción Visual (dentro de lo visual animación en 3D, videoarte y diseño gráfico) y el tercero lo denominamos Comunidades Visuales (páginas Web).

La convocatoria estaba concebida para quince días y, para nuestra sorpresa, en los tres primeros ya estaba copada. Esa fue una primera señal de que había interés. Podía ser por el tema de arte digital o por buscar una oportunidad distinta, un camino diferente, que nunca se les había mostrado. Con esos trescientos chicos se comenzó a trabajar durante diez horas en diferentes turnos de clases… fue como lanzarse a una piscina a ciegas, pero con mucho entusiasmo y se empezaron a ordenar las cosas.

Mensualmente se realizaba una audición para ir evaluando el trabajo y hacer una decantación. A mi juicio el saldo más importante, el más positivo, es que esta experiencia ha servido para fortalecer lo que es identidad, pertenencia y autoestima; aspectos muy necesarios y que hace falta robustecer. Esos jóvenes han encontrado un sitio donde pueden comunicarse, hablar de sus emociones, de sus sensaciones y expresarlas. Todo ello contribuye a consolidar la autoestima porque al referirnos a identidad y pertenencia, es inevitable entrar en el tema de la autoestima.

Los chicos se han sentido útiles y capaces de producir y crear conjuntamente: han visto su trabajo apreciado y valorado. Ese ha sido el tema de fondo y uno de los desafíos: generar trabajo colectivo. En nuestro contexto se tiende a separar y —creo que más significativo que aprender el uso de un software— lo verdaderamente valioso ha sido concebir un trabajo colectivo; ver cómo la palabra “mío” se ha convertido en “nuestro”.

¿Cuáles han sido los momentos más importantes de este Encuentro Internacional de Artes Digitales?

 Como organizador todo ha sido importante y no me he puesto a jerarquizar. En cuanto a los espectáculos, cada día han sido totalmente distintos al anterior y las iniciativas, también, han sido diferentes. Es significativo el momento de juntarnos, de encontrarnos con nuestros amigos de Brasil, de Colombia o de Cuba o con la banda que vino de Alemania. Lo relevante es constatar lo infinito del mundo creativo. Eso ha sido lo más importante: el encuentro, el conocerse unos y otros, el estar metidos cada uno en su proyecto y, de pronto, ver que ese mismo día habían dos presentaciones que eran totalmente distintas, pero que estaban en el mismo mundo.

Es lindo advertir en los talleres a la gente compartiendo con una computadora delante… la palabra ‘encuentro’ entre gentes creativas. Es lo más valioso, ahí está el tesoro.

 

Prensa

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