RUTH DE LA TORRIENTE BRAU: UNA MUJER ETERNAMENTE JOVEN

Por: María Fernanda Ferrer

15 de Octubre de 2020

Por María Fernanda Ferrer

Octubre es un mes que está arropado con un manto de tristeza o, mejor dicho, de añoranza: un 3 de octubre de 2010, es decir hace ¡diez años! Ruth de la Torriente Brau se fue a reunir con su hermano Pablo, después de haberse convertido, durante décadas, y con el apoyo de sus otras hermanas, en guardiana de la memoria del cronista de Majadahonda.

Al fallecer en La Habana, Ruth, quien nació el 17 de junio de 1915, tenía 97 lúcidos años. Los que hemos estado cerca del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau desde su fundación, la recordamos asistiendo a múltiples conciertos de trova en el patio de las yagrumas o a la inauguración de cualquiera de las innumerables exposiciones de artes visuales o a las más disímiles presentaciones de libros. Ella: siempre elegante, siempre maquillada, siempre bien peinada, con collares y anillos de exquisita factura… Ruth fue, es, de esas mujeres que jamás se presentan en público desaliñadas: era muy elegante en su sencillez.

Casi hasta el final de sus días, Ruth laboró en el rescate del legado de su hermano Pablo -corresponsal durante la Guerra Civil Española, quien cayó en combate el 19 de diciembre de 1936, en Majadahonda- y trabajó arduamente para difundir su obra literaria y testimonial. Sobre éste y otros muchos temas se centró el documental Conversando con Ruth, de la realizadora Lourdes Prieto, un audiovisual producido por el Centro Pablo que contó con la asesoría de Víctor Casaus (director de la institución), la producción de María Santucho (coordinadora del Centro), y la fotografía del experimentado Raúl Rodríguez, Premio Nacional de Cine 2017.

Hace apenas unas horas intercambié, telefónicamente, con Lourdes quien me contó que “en primera instancia fue un diálogo totalmente informal que se grabó con una cámara simple y sin mayores pretensiones” y que el objetivo esencial era “guardar para la memoria” un testimonio sobre Pablo. “Posteriormente fuimos a Puerto Rico a presentar otro documental, también producido por el Centro Pablo titulado Bajo la noche lunar y allí, sobre el terreno, decidimos filmar a Ruth en escenarios reales y sitios de Puerto Rico que tuvieran que ver con Pablo”.

 

 

Comentó la cineasta que, según su opinión, uno de los valores fundamentales que tiene Conversando con Ruth es que se “atrapó el testimonio familiar” de un héroe, lo que “pocas veces” se consigue: “llevamos al héroe a la cotidianidad, a tocarlo como ser humano y eso da una cercanía y un nivel de verdad nada desestimables”. Insistió en que este documental le permitió convertirse en “una verdadera amiga” de Ruth: “a pesar de nuestra gran diferencia de edad, era una mujer muy simpática y con un tremendo sentido del humor y con salidas muy graciosas… conversábamos largamente de cualquier tema y siempre tuve la sensación de que sería una mujer eternamente joven”.

Conversando con Ruth no solamente es un testimonio sobre el héroe, sino también una manera de conocer el entorno en que nació y vivió, y las influencias familiares que tuvo Pablo de la Torriente Brau: el abuelo don Salvador, raíz de austeridad puertorriqueña; del padre don Félix, adusto sembrador de escuelas en Santiago de Cuba; de Graziella, la madre de figura imponente y ternura sin límites; de las hermanas Güiqui, Lía y Zoe. Para todos ellos, Pablo siempre fue, simplemente, Nene.

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