SERGIO CORRIERI NUNCA DEJO DE SER UN HOMBRE DE LA CULTURA

Por: María Fernanda Ferrer

16 de Octubre de 2018

Por María Fernanda Ferrer

 Producido por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, el próximo miércoles 17 de octubre en el habanero Cine Chaplin se realizará en presentación especial el documental Sergio Corrieri, más allá de la “memoria”, de la realizadora Luisa Marisy, reconocida creadora que ha dedicado gran parte de su quehacer al mundo del video arte y que ahora se concentra en la figura de su padre.

Sergio Corrieri, más allá de la “memoria” es un “proyecto largamente acariciado desde el año 2008”, reveló en entrevista exclusiva para estas páginas electrónicas Luisa Marisy  quien aseguró que el presente documental parte de un trabajo de videoarte iniciado por ella en el ya lejano 1997.

“Era una especie de autobiografía familiar y se lo mostré, por supuesto, a mi madre y a mi padre quienes siempre fueron mis principales críticos; de mi padre mostraba esa figura que fue tan especial y brillante como actor, como intelectual, como padre de familia, como cubano. Tenía la idea de hacer algo con él, algo personal, que ofreciera a los demás la visión más completa de ese ser humano.

Esa idea quedó dormida y a finales del año 2007 mi padre y yo asistimos al homenaje que se le realizó al cineasta Tomás Gutiérrez Alea (Titón) en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes. Ese día mi padre hizo un performance muy sencillo: se proyectó un fragmento de la película Memorias de subdesarrollo en la que él atraviesa la calle en una dirección y mi padre, sobre el escenario, caminaba en dirección contraria. Fue un momento muy aplaudido y quedé tan emocionada que le dije: “tenemos que hacer un documental juntos” y le propuse que me narrara, en primera persona, todas sus vivencias en el mundo del arte.

Las circunstancias de la vida lo involucraron en la preparación del Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y luego se declaró su enfermedad, que fue un proceso muy rápido. Pospusimos la filmación de esas entrevistas que en realidad eran conversaciones entre nosotros y, lamentablemente, su súbita muerte –a finales de 2008– paralizó el proyecto que ya tenía un primer guión titulado Todo Sergio.

 En ese guión habíamos trabajado juntos y estaba separado por capítulos a partir de los aspectos que él consideraba más significativos de su vida y que debíamos abordar. Hubo un período tremendo de duelo en el que no podía acercarme a esa papelería. Y todo quedó como dormido, hasta que decidí rescatarlo, quizás hasta para saldar una deuda de amor hacia mi padre y también para ofrecerle a los demás el conocimiento de esa figura especial que fue y es Sergio Corrieri.

Tuve que replantearme el documental porque ya no podía estar narrado -como quería inicialmente- en primera persona, pero conseguimos una entrevista muy larga que se le hizo para el programa televisivo Cubanos en primer plano realizado entre Mundo Latino y el ICAIC. Este segundo guión fue redactado entre el investigador José Ramón Marcos, que conoció a Sergio Corrieri en tanto fue su alumno en la Escuela Nacional de Arte y después formó parte del Grupo Teatro Escambray. Marcos aportó muchas luces y entre ambos decidimos que Corierri siguiera narrado en primera persona, pero tomando para ello su poesía y algunos fragmentos de su diario. Así fue como abordamos el trabajo.

¿Y de quién fue la voz empleada para ficcionar la de Sergio Corrieri?

 Fue la del poeta y cineasta Víctor Casaus, director del Centro Pablo. Las razones son las siguientes: en primer lugar, Casaus es un poeta que sabe decir muy bien, además la poesía de Víctor tiene muchos puntos de contacto con la de Sergio; la voz de ambos posee una calidez tamizada por un tono grave y quería jugar con el espectador de manera que la voz que narra no fuera identificada con la de un actor determinado o con un conocido narrador. Víctor, generosamente, grabó en el estudio del Centro Pablo todos los poemas que le facilité y también el diario del Teatro Escambray de mi padre. Debo destacar que el Centro Pablo se convirtió en coproductor y tengo que agradecer sobremanera el entusiasmo que le insufló Casaus.

Observo que en el documental hay muchas fotos de familia que nos conduce a un íntimo levantamiento de la vida -y luego la obra- de Corierri.

 Mi hermano Claudio me dio completo el archivo fotográfico familiar, más lo que yo poseía y también lo que atesora mi madre. Juntamos todo y, efectivamente, hicimos un levantamiento a partir de esas imágenes y determinar el punto de partida. También indagamos en otros archivos como el del ICAIC, en los de Cine Cubano, la Cinemateca, el Ministerio de Cultura. Así fuimos armando el documental. Además, revisamos los archivos cinematográficos del ICAIC que se convierte en productor porque nos cede los derechos gratuitos para utilizar la totalidad de los filmes en los que participó Corrieri. Igualmente, el Instituto Cubano de Radio y Televisión, ICRT, nos cedió los derechos para emplear la serie En silencio ha tenido que ser. Esta investigación, que duró tantos años, nos dejó una cantidad enorme de material no utilizado y es mi aspiración y sueño hacer una versión extendida del documental y proponerle al ICRT la posibilidad de confeccionar una serie en la que se aborden los mismos temas que aparecen en el material, pero en capítulos de unos trece minutos.

En sus últimos veinte años de vida, tu padre devino un hombre inmerso en la política: fue el presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, ICAP, y desde allí desplegó un intenso trabajo de solidaridad internacional con Cuba ¿El punto de vista del documental es hacer énfasis en el Sergio político o en el Sergio hombre de la cultura?

 Un actor nunca deja de ser un actor y, aunque no esté en el escenario, siempre ve la vida desde esa perspectiva. Sergio se planteó la vida como hombre de la solidaridad aprovechando esa faceta, ese carisma que tenía como actor. Siempre se preguntaba cómo enfrentaría un actor las funciones en que la vida le había colocado. Eso le dio resultados increíbles. A partir del ICAP logró desplegar una ayuda invaluable en los difíciles años noventa; estoy hablando de equipamientos médicos, medicamentos, transportes y de una gran cantidad de cosas esenciales a las que aún hoy no se les ha dado el justo reconocimiento.

Esos años los vivimos -en gran medida- gracias a la solidaridad. Además era una persona que, desde que tengo uso de razón, hacía poesía. Creo que el hecho de estar lejos de los escenarios y del plató, condujo a que se refugiara mucho más en la literatura al punto que llegó a ver publicados dos poemarios y dos libros de cuentos. Trabajó intensamente en otro poemario que tituló Asuntos propios que, lamentablemente, se publicó unos meses después de su fallecimiento y dejó inédita una noveleta y dos poemarios, cuya publicación estamos gestionando.

Sergio Corrieri nunca dejó de ser un hombre de la cultura y en el documental a mí me interesaba rescatar –no solo para los que lo conocieron sino, sobre todo, para las nuevas generaciones– toda su labor artística. Fue un intelectual colocado por circunstancias de la vida y por su propia  en un terreno que, aparentemente, no era el suyo, pero siguió desempeñándose como lo que era: un gran intelectual.

Sientes que el realizar este documental es un ciclo cerrado, una deuda saldada con tu padre…

 Hay mucho más por hacer. Cuando se habla del rostro del cine cubano se relaciona con él y yo, sinceramente, creo que lo es porque la película que más ha trascendido a nivel mundial es Memorias del subdesarrollo. Como dijo su director Tomás Gutiérrez Alea, ese largometraje se pondría viejo en el momento en que ya no tuviera nada que decir a las nuevas generaciones. Y no ha sido así: Memorias… sigue viva y ha sido un filme que con el paso de los años ha ido ganando en vigencia y Sergio Corrieri es ese icono de Memorias del subdesarrollo.

 Todo ello nos ha conducido a estar en estos momentos trabajando –junto a los compañeros de Ediciones ICAIC– en la elaboración de un libro testimonial en el que se recojan todas las entrevistas que no pudieron salir en su totalidad en este documental y que agrupe el material fotográfico no empleado. Creo que será un lindo tributo a Corrieri, pero no me voy a dar por  satisfecha hasta que no vean la luz sus otros poemarios y su noveleta sobre el Grupo de Teatro Escambray, que es una joya de la literatura y del testimonio en tanto narra los primeros años de esa agrupación teatral desde la óptica del campesino y de ese público virgen que ellos fueron a conquistar. La noveleta está narrada por el primer chofer que tuvieron, que era un guajiro oriundo del Escambray. Tenemos muchas cosas por hacer para que Sergio Corrieri sea revalidado y entendido en su verdadera grandeza humana, ética e intelectual dentro de la cultura cubana.

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