CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

¡SOÑEMOS LA PAZ!: COMPARTIENDO SUEÑOS II

Por: Centro Pablo

19 de Agosto de 2021

Por Nairda Campadela

En 2005 se verían los resultados del segundo diálogo entre diseñadores de Estados Unidos y Cuba, del proyecto colaborativo Sharing Dreams II, Dreams for Peace/Compartiendo Sueños II, Sueños por la Paz. En esta ocasión, teniendo como organizadores al Center for Cross Cultural Design (AIGA XCD) de AIGA (Instituto Americano de Artes Gráficas), el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau y el Comité Prográfica Cubana, la cita tuvo como objetivo atacar -si se me permite la ironía- directamente a lo que podría verse como la principal y más profunda afectación entre ambas naciones: la paz.

Saber convivir en paz, sobre todo bajo la égida del respeto mutuo, fue la búsqueda de los doce diseñadores convocados, tanto como exigencia conceptual para la exposición, como a modo de demostración satisfactoria de que todo diálogo es posible, que las barreras impuestas son caducas y merecen su revisión. ¿Y cómo pudiera hacerse ese llamado imprescindible al respeto? Pues hablemos de Sueños, que son infinitos, abstractos, intocables.

Los Sueños, de por sí, ya expresan todo lo inapresable del ser humano en su individualidad, que, ante la colectividad y las idiosincrasias, quedan comunicados mediante este ente común que es el símbolo. Por eso, no resulta extraño que en algunas soluciones se recurra al símbolo de la paloma como vaso comunicante. Los carteles de Olivio Martínez y Lisa Abendroth, quedan entrelazados en “una visión positiva de la paz mundial, una paz que trascendiera fronteras y fuera comprendida por muchos”, en palabras de la propia Abendroth. En ella, la paloma deja un rezago de existencia mientras vuelan libres hacia el más azul de los cielos, semejando el crecimiento de un árbol que, primero, asienta fuertes raíces. Un mensaje sumamente expansivo y necesario.

Sin embargo, la exposición pudiera ser estudiada a través de dos conceptos principales y que muchos de los cartelistas, en sus memorias al catálogo de la exposición, dejaron de manera casi explícita. Por una parte, los diseñadores y diseñadoras cubanas fueron bastante homogéneos en sus búsquedas conceptuales. Ellos presentaron carteles de esa paz romántica y sumamente positiva -solo soñada-, un calco sin dudas de la acepción primitiva del término: “el estanque sin la rana”, si jugáramos con el antológico haiku de Basho. Por eso, entre los carteles cubanos se puede apreciar desde el sueño tranquilo y relajado de un niño (cartel de Pepe Menéndez), hasta la sugerente solución de un corazón, en cuyas arterias penetran conceptos universales y necesarios como la tolerancia, la aceptación y el respeto, para por otras expulsar la palabra PEACE (cartel de Yoana Yelín). Un diapasón que si bien homogéneo conceptualmente, fue variado en lo formal.

Un poco más diversas en cuanto a concepto se refiere, fueron las soluciones cartelísticas de los convocados por el hermano país norteño. Acá, si bien estuvo el primer concepto planteado desde la idea más primigenia de paz, llama la atención una segunda vía de acercamiento dirigida hacia los contrarios, al contraste donde la paz se establece como lucha, como necesidad y resultado de una construcción consciente. Stuart Alden invoca “Un soldado que representa la idea de que la paz no vendrá si las personas no defienden sus ideas”, por eso es un soldado ataviado, conformado por todos esos valores a crear y defender, como la comunicación y el entendimiento. O Jesse Rankin, que también considera la paz en esa acepción que obliga a lucharla a quien la busque: “Siempre llevaré conmigo la paz. Sin embargo, no puedo evitar inyectar las que considero realidades y obstáculos actuales al sueño de paz”.

El prestigioso Olivio Martínez, comenzaría sus declaraciones al catálogo con un concepto extraído del “Diccionario del Diablo”, de Ambrose Bierce: “Paz, s. En política internacional, época de engaño entre dos épocas de lucha”. Impactante verdad que queda a medias ante la capacidad de la humanidad de ser utópico, de poder soñar para superarse y crecer. Esta exposición resulta uno de los tantos pasos que la historia entre ambas naciones contempla. Es el constante empuje de los soñadores, esos que actúan la máxima de David Hume (que me permito parafrasear) de que todo lo que puede ser soñado puede ser realizado. Así, nuestro mundo aún es infinito en posibilidades, como también los caminos que ambas naciones pueden cursar y que, exposiciones como esta, resultan solo un preludio.

COMENTARIOS

La Clave del Enigma

Listen to «Episodio 1» on Spreaker.

EL REGRESO DEL JOVEN PABLO

BIBLIOTECA PABLO

PABLO Y NOSOTROS

LA MEMORIA DE VUELTA

LA CARABINA DE AMBROSIO

PALABRA VIVA

CONVERSANDO EN TIEMPOS DE …

BRUJAS : PROYECTO CULTURAL FEMINISTA

PODCAST

https://www.spreaker.com/show/al-oido