CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

TRINIDAD DE CUBA HONRARÁ A MÚSICO INTERNACIONALISTA

Por: Centro Pablo

10 de Enero de 2017

Por: Jorge Petinaud
Tomado de:  http://prensa-latina.cu

La Habana, 6 ene (PL) La ciudad de Trinidad, ubicada a 347 kilómetros al sureste de La Habana, rendirá tributo al músico y combatiente internacionalista Julio Cueva en el XVIII Coloquio de la cultura territorial, confirmó hoy el Comité Organizador.

En declaraciones a Prensa Latina, el especialista Yansiel Balmaseda aseguró que a propósito del aniversario 120 del natalicio de Cueva (12 de abril de 1897) el foro programado para este sábado resaltará la vida y obra del director de orquesta y trompetista trinitario que combatió en defensa de la República española (1936-1939).

Alé Alé ReculéNuestra villa reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco prestará especial atención a esa personalidad este año, además de mantener los debates sobre educación, historia e interpretación patrimonial; arquitectura, museología, artes plásticas y lucha clandestina en la región, explicó Balmaseda.

Por su parte, el investigador y cronista trinitario Enrique Zayas subrayó que Cueva como artista virtuoso acompañó al cantante argentino Carlos Gardel en su película Orquideas Negras, además de ser la trompeta líder en 1930 de la orquesta de Justo Don Aspiazu, la primera que universalizó los géneros populares cubanos.

También compositor y autor del emblemático bolero Trinidad de Cuba, Zayas recordó que con Antonio Machín como cantante, la agrupación de Aspiazu grabó y filmó en Estados Unidos El Manisero, de Moisés Simons, registro del que se vendió entonces un millón de copias, cifra récord para la época.

Nacido en Trinidad y fallecido el 30 de diciembre de 1975 a los 78 años en La Habana, el autor de 167 composiciones populares de diferentes géneros entre los que sobresalen los sones Tingo Talango y el Golpe de Bibijagua, inició su carrera en la Banda Juvenil de su ciudad natal bajo el magisterio del maestro Buenaventura Dávila.

Su talento como trompetista fue apreciado en la década de 1920 por distinguidos directores de orquesta como Moisés Simons, Jaime Pratts, Eliseo Grenet y Justo Don Aspiazu, con quienes trabajó en La Habana en el Hotel Plaza y el Gran Casino Nacional, entre otros escenarios exclusivos.

Fascinado por la brillantez de Cueva, Azpiazu lo invitó a formar parte de la agrupación con la que viajó a Estados Unidos para ofrecer conciertos, realizar grabaciones y filmaciones.

Con la banda de Aspiazu, Cueva abrió las puertas de Europa a la música popular cubana, de lo cual dejó constancia en sus crónicas Alejo Carpentier al reseñar la presencia de esos artistas en París.

‘Julio Cueva, uno de los mejores trompetas que andan por el mundo, ataca notas agudísimas, marcando el ritmo con el cuerpo entero’, escribió el autor de La Consagración de la Primavera, quien convirtió al músico en el personaje de Gaspar Blanco en esa narración.
Sin embargo, como militante de los partidos comunistas de Cuba y de España, Cueva dejó París al estallar la Guerra Civil española y se fue a pelear en defensa de la República, donde alcanzó el grado de capitán y además de combatir con el fusil fue el director de la Banda de Música de la División 46.

Al frente de esa agrupación acompañó el entierro de su amigo y compatriota, el escritor Pablo de la Torriente Brau, caído en combate en Majadahonda.

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