UNA RONDA PARA TERESITA

Por: María Fernanda Ferrer

2 de Diciembre de 2019

UNA RONDA PARA TERESITA

Por: María Fernanda Ferrer  

Fotos: Iván Soca Pascual

Desde las cuatro de la tarde del pasado sábado 30, el patio de la yagrumas de la Calle de la Muralla comenzó a llenarse y a las cinco –hora fijada para comenzar el concierto–, hubo que ir en busca de muchas más sillas… Felicidad compartida y multiplicada en las caras de los asistentes: se retoma un espacio necesario para la trova: el ciclo de conciertos A guitarra limpia que desde hace veintiún años auspicia el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau y en esta ocasión “la maestra que canta”, la querida cantora Teresita Fernández, es quien convoca.

Tarde-noche de emociones porque con la entrega de los premios del Concurso Una canción para Teresita el jurado –integrado por los trovadores Silvio Rodríguez y Liuba María Hevia y el periodista y crítico Joaquín Borges Triana– cierra un círculo y nuevos temas comienzan a cobrar vida propia: el Primer Premio recayó en el joven trovador Carlo Fidel Taboada Petterson por su  canción “Nostalgia” que, según el criterio del jurado, es “de todas las obras que integran el concurso, la propuesta composicional más arriesgada y avanzada en su estructura como canción y a la vez bien resuelta tanto en lo musical como en lo letrístico”. El Segundo Premio fue para Eric Méndez por “Canción de ensueño” por “la conjunción entre música y texto y en especial el acertado uso de la intertextualidad en la letra del tema, y dos Terceros Premios fueron entregados a Ángel Quintero y Ariel Díaz. Según el acta, “Entre rocas y yagrumas” de Angelito obtuvo ese sitio “por la evocación de la figura y trascendencia de Teresita en su más exacta dimensión” y Ariel, con “Soledad”, por “unir eficazmente el recuerdo de la imagen de Teresita al contexto social de nuestro tiempo”.

Se entregaron también siete menciones: Yanny González y Hade Hernández (“Mi abuela doña Juana”), Héctor Luis Posada (“Grillín, compay grillín”), Juan Carlos Pérez (“Desde mí”), Oscar Sánchez (“El tío Moisés”), Yoan Zamora (“Cáliz de amor”), Yudisleydi Herrera (“Homenaje a Teresita”) y Pedro Miguel Trujillo (“Ronda de la nostalgia”).

Los integrantes del jurado decidieron otorgar la categoría de MENCIÓN ESPECIAL a dos concursantes –una niña y un adolescente–: Isabel Ricardo Martí, con “Si tuviera que decirte”,y Marco Chirino por su canción “Urano” para reconocer el interés y la calidad de sus respectivos trabajos y estimular la continuidad de su labor creativa.

El Instituto Latino de la Música (ILM), institución mexicana con la que el Centro Pablo ha establecido relaciones fraternas de colaboración, otorgó dos Diplomas Especiales a Isabel y Marco, subrayando nuevamente que la calidad de sus trabajos musicales merecen ser conocidos y difundidos, para incentivar la creatividad que se aprecia en estas primeras obras.

El jurado mostró su satisfacción por la calidad general de las obras concursantes y la interpreta como expresión de la admiración y el cariño que sentimos por esta artista nuestra, que se definió justamente como “pobre, nómada y libre”, mientras que el poeta y cineasta Víctor Casaus, director del Centro Pablo, señaló que “cuatro generaciones de cubanas y cubanos hemos cantado sus melodías: las dedicadas con amor a las niñas y los niños y las escritas para narrar y compartir los temas complejos, difíciles o maravillosos de la vida”. Significó Casaus que este concurso –y sus fecundos resultados– “dan fe y testimonio de otra vocación  que animamos desde el Centro desde hace muchos años: apoyar, difundir y disfrutar la canción sensible, pensante, inteligente, que complejiza nuestras vidas y alimenta, a la vez, la inteligencia y la pasión. De esos ingredientes se nutrieron las canciones que Teresita creó para nosotros”. En este mismo patio –recordó– Teresita “nos cantó y nos contó, desde la sabiduría, la irreverencia y el humor, sus historias cómplices, sus ternuras salvadas, sus misterios. Esos que andan volando, ahora mismo, entre las yagrumas y la memoria”, concluyó.

La ocasión también fue propicia para inaugurar la exposición de carteles nacida del concurso  21 años de A guitarra limpia, convocado tres meses atrás para estimular el desarrollo de la cartelística entre nosotros, mostrando, como en este caso, obras significativas creadas por muy jóvenes artistas del diseño gráfico.

El jurado de este concurso –constituido por el crítico de arte Jorge Bermúdez y los diseñadores Fabián Muñoz y Alejandro Cuervo— decidió dejar desierto el Primer Premio y otorgar los siguientes reconocimientos: Segundo Premio para Annerys Noriega, Tercer Premio para Norberto Molina, junto a una Mención al cartel presentado por Alejandro Reyes.

Lo acontecido el sábado último en el patio de las yagrumas fue una bella conjunción de intereses que tuvieron como diana o pretexto a la autora del travieso “Gatico Vinagrito”, quien estuvo presente, de una manera u otra, en las canciones seleccionadas por el jurado y, además, en un final que no podría ser mejor: Augusto Blanca, fundador de  la nueva trova cubana, estrenó “Mi hermana Tere”, un tema compuesto para su “amiga-faro”, y que no participó en la competencia por decisión del músico. Por su parte, la trovadora Rita del Prado, quien fue una amiga cercana de Teresita, expresó: “Diría Tere que los círculos de amor se cierran y esta noche –además de abrirse de nuevo o revitalizarse el Centro Pablo– se le ha cantado a todas las dimensiones de ese ser maravilloso. Los que no la conocieron sienten la vibración de su obra, los que tuvimos la suerte de compartir con ella tantas veces en este patio sabemos que conocimos a un ser extraordinario que no entendía de leyes convencionales y  que se regía más bien por el atardecer, los grillos o los gatos”. Rita cantó el tema “La ranita poeta”, simpatiquísima estampa de amor entre un sapo feo y “una ranita blanquita, chiquitica”, e invitó después a subir a escena a todos los trovadores “para hacer una ronda gigante”. Y así fue: Dame la mano y danzaremos, dame la mano y me amarás, como una sola flor seremos, como  una flor y nada más, tema con el que la trovadora “casi siempre terminaba sus presentaciones”, según evocó Rita.

Concluyó este concierto A guitarra limpia especialísimo, después de un paréntesis de casi dos años por demoras iniciales de la entidad que debió realizar las reparaciones del inmueble. Por eso es necesario subrayar el agradecimiento que transmitimos a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana –que asumió eficaz y generosamente la labor que se había realizado– y, muy en particular, al querido doctor Eusebio Leal Spengler, quien, en medio de las intensas e importantes obras dedicadas a la celebración por el medio milenio de La Habana, priorizó y financió las labores constructivas de la institución. También al director del Centro Pablo, Víctor Casaus, quien con tenacidad ha defendido la necesidad del espacio que ha dado cabida a todas las tendencias y generaciones de la Nueva Trova. Casaus destacó también en sus palabras el agradecimiento a quienes, desde la fundación del Centro Pablo y en estas décadas incesantes hicieron posible A guitarra limpia: especialmente “a María Santucho, con quien fundamos ese espacio, y la obra del maestro del diseño Héctor Villaverde, creador de la identidad gráfica del Centro y sus programas culturales”.

Tampoco se puede dejar de mencionar la labor del productor de este concierto, Jesús García, quien ha estado pendiente (y detrás) de toda la organización que conlleva un concierto con tantos invitados y, por supuesto, al ingeniero de sonido Jaime Canfux, que recogió el registro de este concierto para preparar, mas adelante, un nuevo disco de la Colección A guitarra limpia. Shaima Legón, además de coordinar los temas de prensa y promoción, trabajó en el guión de todo el programa realizado esa tarde en el patio de las yagrumas. Como en otros conciertos y momentos significativos del Centro Pablo, el Premio Nacional de Cine 2017, Raúl Rodriguez, grabó en video las imágenes de esa tarde memorable, mientras Iván Soca, que estuvo en los inicios de A guitarra limpia dos décadas atrás, realizó el conjunto de fotos que se están mostrando desde esa misma noche en las redes sociales.

El pequeño equipo de especialistas del Centro Pablo –Teresa Subiaut, Olivia Cortés, Marta Hernández– y el joven diseñador gráfico Alejandro Cuervo, que realizó toda la imagen de ambos concursos, contribuyeron también en esa intensa jornada sabatina y trovadoresca.

Para el final he dejado –y no por gusto– a esos otros “imprescindibles” (como llama Silvio al equipo de sus conciertos en los barrios): el querido Sánchez, José, Liduvina, Miriam y Sergio máximos responsables de la limpieza y el orden, rasgos que durante años ha distinguido al Centro. También agradecemos la fraterna gentileza de la Empresa Mixta Havana Club Internacional S.A, fruto de la unión de la Empresa Cubana Cuba Ron S.A. y el Grupo Francés Pernod Ricard, que aportó el exquisito y preciado ron cubano para estas actividades.

Pero, sobre todo, las mayores palmas para los músicos porque en ese escenario estaban representadas todas las generaciones: una niña de apenas ocho años, un adolescente de 15 y trovadores jóvenes que ya van dejando su marca junto a otros –como Augusto, Rita y Angelito–  que han realizado una labor de varias décadas de entrega a la guitarra y sus razones.

Teresita: estoy segura que estás más que feliz por la pasión que supiste sembrar en aquellos que continúan, tozudamente, apostando “por el mejoramiento humano y la virtud”, como nos propuso el Apóstol.

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