CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

CONVERSANDO EN TIEMPOS DE…

Por: Estrella Diaz

15 de Diciembre de 2020

CONVERSANDO EN TIEMPOS DE…

“VIVIR ES UN REGALO PRECIADO…”

Por Estrella Díaz

Andy Rivero, pintor y grabador, es un amigo al que estimo y distingo por varias razones: su solidez como ser humano, su carácter abierto y jovial, su sentido de pertenencia hacia lo que ama, su capacidad de análisis, su fijo humor, su gracia y simpatía y, sobre todo, sus grandes valores como ser humano son algunas de las características que lo adornan.

He tenido el gran privilegio de seguir, por años, su desarrollo como creador: primero como excelente grabador que es y, luego, como pintor de trazo desmedido, voluptuoso y muy gestual…

Ahora Andy está atravesando un momento difícil y por eso quise conversar con él: gracias al whatsapp nos comunicamos: el hospitalizado y tranquilo, yo preocupada…

Sé que tus últimos meses han sido muy complicados para ti no solamente por la pandemia, ¿cómo has enfrentado este nuevo reto que la vida te ha puesto delante?

Para mi sorpresa, comenzando la pandemia me detecté unos nódulos en el cuello en la zona de tiroides, cuyos nódulos no pude atenderme hasta tres meses después porque todo el sistema de salud estaba volcado en enfrentar al virus.

Empecé en julio y, efectivamente, mis nódulos -después de hacerme varias pruebas y chequeos- dieron positivos al cáncer a pesar de que no tengo ningún vicio y llevo una vida sana. Me sobrecogió mucho esta sorpresiva situación y empecé a tratarme en el capitalino hospital Oncológico. Allí me operaron dos veces y extrajeron todo lo maligno y aún sigo cerrando el proceso, que no ha terminado. Pero, me siento muy recuperado y bien.

Quiero aclarar dos cosas: la primera es que cáncer no significa muerte como muchas personas piensan. La medicina está muy avanzada y hay cánceres curables y tratables como cualquier otra enfermedad. La segunda es destacar la excelencia de los brillantes médicos que me atendieron y atienden y quienes, a pesar de las carencias en cuanto a recursos, salvan vidas cada día, operan, y hacen lo máximo por mejorar la calidad de los enfermos. Las enfermeras y el resto de personal se esfuerzan, muchas veces, en condiciones no óptimas: “al César, lo que es del César”.

Esa es mi experiencia personal. También he observado con gran satisfacción cómo se atienden a personas muy humildes que han sido operadas con el máximo cuidado y atención. Sin duda, estas experiencias marcan, sensibilizan y te ubican en que la vida puede cambiar y transformarse en minutos.

A nadie le gusta estar enfermo y cuando, lamentablemente, te toca comienzas a valorar más las cosas espirituales, las compañías, las atenciones de familiares y amigos que nunca me faltaron y ayudaron a restablecer mi fe. Mi gratitud está presente hacia  todos ellos y a Dios: aunque no soy religioso, en este tiempo he profundizado en mi espiritualidad. Seguiré batido y en la pelea, próximamente.

¿Desde qué perspectiva ves hoy la vida?

Evidentemente mi visión cambió y creo que lo único que este tiempo de la impiedad ha traído de positivo es que ha tocado a ricos y pobres de todo el planeta y demostrado que somos vulnerables y cualquiera puede ser afectado. Se debe ser menos egoísta, ambicioso, mentiroso, cuidar más la naturaleza y compartir: siempre tender una mano, ayudar al necesitado, ser más flexibles y entender que la verdad y la razón no es de nadie sino es un conjunto de factores.

He aprendido que hay que defenderse desde una posición negociadora, con respeto e inteligencia. También hay que aprender a cuidarse mucho más la salud porque como mismo avanza la tecnología aparecen nuevas enfermedades que agreden y quitan la vida.

Ahora, creo, tengo una visión menos materialista que antes y valoró más y disfruto, por ejemplo, el verde de los árboles y los colores de la naturaleza. Vivir es un regalo preciado y hay que vivir con intensidad.

Me alejo de políticas y trato de no juzgar. No soy nadie para juzgar, pero opino y doy mi punto de vista. No doy por sentado el futuro ni lo que debe o no hacer cada persona; cada quien debe cumplir las leyes en el buen haber o asumir responsabilidad en caso contrario.

Los últimos sucesos acontecidos en Cuba los interpreto más que como un proceso de libertad de expresión, como expresión de libertad: yo expresó mi libertad porque la libertad siempre está condicionada; yo expresó mi libertad caminando por las calles, pintando con los amigos, respetando, alejandome de la mediocridad y del odio y construyendo, potenciando, valores humanos que ayuden al hombre. Perdonar y entender; ser flexible es algo necesario para vivir en los tiempos actuales. Reconciliarse no es tarea fácil. Por ahí está mi visión.

Tu pintura siempre ha sido desbordada no solo por la gestualidad expresa que cultivas sino, también, en cuanto a la explosión de color que te ha caracterizado en los últimos años —rojo, blanco y negro—, ¿habrá un cambio en tu paleta?, ¿habrá más calma?  

Llevo varios meses sin entrar a mi estudio. Por razones médicas he tenido que estar aislado varios días y he tenido mucho tiempo para reflexionar. Seguramente cuando empiece a pintar, habrá un sentido más optimista y de remanso de paz en mí trabajo. Aparecerán nuevos colores y matices porque la vida está llena de matices y más esperanzas y más amor también; con menos violencia y acudiendo a la calma y el atino para refrescar el alma. Creo que voy a introducir en mi obra textos poéticos o reflexivos, pero siempre será para mejorar y que el espectador se lleve una nueva visualidad con mayor sabiduría y amor.

Renovadas las energías, ¿cómo le vas a entrar al 2021?, ¿algún plan concreto?

Plan ninguno: no hago planes y prefiero usar el término proyecto, que me suena más real: ya no cruzó el río antes de llegar a él, ni planificó como antes… De todas formas, en el 2021 me concentraré en recuperar ideas y espacios como, por ejemplo, el Taller Experimental de Gráfica de La Habana -mi segunda casa- al que hace unos nueve meses no visitó y ¡extraño mucho!

Replantearme una exposición que tenía prevista en la galería Villa Manuela, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) que fue aplazada a causa del Covid e introducirme -siempre que la salud me lo permita- en cuanto proyecto aparezca y sea de mi agrado aportando mi mejor trabajo. Quiero hacer cerámica, volver a la cerámica, que hace rato no hago y observar con cautela cómo va ir desarrollándose el mundo con este virus que aún no acaba.

En fin trabajando, desarrollando y desenterrando ideas para no estar en la estática ni quejándome sino apostando siempre al desarrollo personal y colectivo.

 

 

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