¿Y AHORA DÓNDE ESTÁS, QUERIDO PABLO?

Por: Leonardo Depestre

12 de Diciembre de 2019

Por Leonardo Depestre Catony

Resulta que hoy, día 12, cumples nada menos que 118 años y, quiéraslo o no, eres nuestro más distinguido representante en el Club de los 120 años. Lo curioso, querido Pablo, es que sigues siendo el joven temerario, rebelde y de buen humor que siempre has sido.  ¡Ah, y que sólo te han salido unas escasas canitas, que a lo mejor tenías ya desde tu andar por España en 1936!

Si supieras, días atrás me pareció verte, como uno más, sólo que entre los más altos, en el concierto A guitarra limpia del Patio de las Yagrumas, en el Centro. Tanta gente saludándote, abrumándote de afecto, preguntándote. Y con todo ese barullo cuando vine a ver te me habías desvanecido y me quedé con las ganas de abrazarte. Por eso hoy me he levantado bien temprano para ser de los primeros en felicitarte. Sólo que no sé exactamente dónde estás, ni qué haces. Así que me permito imaginarte.

Sí, seguro estás en alguna cola para entrar a ver una buena película, porque tú no te pierdes ningún Festival de Cine y ahora estamos en su fiesta anual. Esperemos que después nos deleites con una de tus formidables crónicas, o con más de una teniendo en cuenta que para  ti escribir es algo tan natural como respirar, en palabras de tu amigo El Flaco Raúl. Y de paso nos cuentas a quién prefieres entre Gloria Swanson y Glenn Close, o con quién te has reído más, si con Canillitas o con Míster Bean, porque tienes la ventaja de haberlos visto a todos.

Bueno, cambiando de tema, ¿qué te parece como está La Habana? ¿Contento, eh? Al fin con esto del 500 aniversario a nuestra capital se la ha visto sonreír, rejuvenecida, pintadita. Y el bello Capitolio que viste construir y después por tan malos momentos pasó, ha recuperado su esplendor. ¡Qué bueno! Esta vez no un mero make up como otras, esta vez en serio. Claro que a ti no es fácil darte gato por liebre, porque tú eres de escudriñar y mirar debajo de la alfombra, y sabes que queda mucho por hacer, que es sinónimo de trabajar. Pero tú me dirás: Ya llegará, ya llegará, con ese optimismo que te caracteriza. Y si no, pues soltarás una mala palabra que refuerce tu discurso contra lo mal hecho y la desidia y llame a la participación activa, comprometida y crítica a la vez . Y se acabó. Lo dijo Pablo. Y a reírse, que la cosa nunca ha estado fácil y seguimos siguiendo.

Y ya que hablamos de La Habana, que es como hablar de Cuba concentrada en un puñado de tierra y de mar, te propongo caminar mucho por ella, coger guagua, y si tienes mucha sed, tomarte un refresco de latica y apuntalarte con una pizza. Son experiencias que tú sabes vivir.

Ahora mismo, a lo mejor estás conversando con algún viejito esquinero y jubilado que se dedica a hacer mandados, o con un escolar que va entretenido con el celular. Todos son temas que seguro después convertirás en crónicas periodísticas, como sabes hacer.

La verdad, Pablo, te extrañamos. Y hay muchos motivos, tantos como para necesitarte. Ya lo decía Miguel, cada día te nos agrandas, y te nos multiplicas en tu condición de periodista todoterreno, de compañero sincero, de cubano de dos patrias.

Así es, Pablo, que entre el aluvión de felicitaciones que hoy estás recibiendo, haz un aparte y dame un timbrazo para encontrarnos y hacernos una foto con todo el equipo del Centro Pablo, juntos, en el Patio de las Yagrumas. ¡Que la pases bien, hermano!

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