CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

Y SIGUEN DIBUJANDO, EXPRESION DEL ALMA DE LOS NIÑOS

Por: Estrella Diaz

8 de Diciembre de 2021

Por Estrella Díaz

En el mes de octubre del año 2006, en la Sala Majadahonda del Centro Pablo, quedó inaugurada una exposición Y siguen dibujando, una estremecedora muestra de 49 dibujos que “constituye la primera expresión sistemática de arte usado como terapia en niños traumatizados en el mundo”, según aseguró su curador Anthony L. Geist, profesor de Literatura y Cultura Españolas en la Universidad del estado norteamericano de Washington y director del Departamento de Español de ese prestigioso centro de altos estudios. A continuación en nuestra sección Revolviendo en el Centro, reproducimos la entrevista que en aquella ocasión le realizó al académico quien suscribe esta líneas.

 “La génesis del proyecto es múltiple. Por una parte, profesionalmente me dedico al estudio de la Guerra Civil Española y, sobre todo, a las expresiones culturales de esa guerra: literatura, arte, música, etc. Y, aparte, hay un impulso personal y es que me crie en California en una casa donde eran invitados a nuestra mesa veteranos de la Brigada Abraham Lincoln, exiliados españoles republicanos y crecí escuchando las leyendas y los mitos de la Guerra Civil Española y la tragedia de la derrota de la República.»

¿Por qué su casa era lugar de confluencia de esas personas?       

Porque mis padres eran dirigentes históricos del Partido Comunista de Estados Unidos. En California eran organizadores… mi padre trabajó en los campos de agricultores en los años 30 y 40, también en los puertos y entre sus amigos de toda la vida habían brigadistas.

Eso fue algo que me marcó y que, pasado los años, me llevo a investigar temas relacionados con ese momento. Esta exposición la considero mi producción profesional más importante porque es la que más me conmueve, precisamente porque une mis intereses profesionales con mi pasión personal y con mi historia familiar. Pocas veces en la vida, le toca a uno tener esa dicha y tuve esa suerte.

Esos dibujos son chiquitos, pero están cargados de emoción y parece que no han pasado los más de 70 años desde que esos niños refugiados hicieron los dibujos.

¿Cómo conoció de esos dibujos?

Lo vi por primera vez hace diez años en la Universidad de California, en San Diego, donde fui invitado a impartir un curso sobre la Guerra Civil Española; sabía que en esa  Universidad existían muy buenos archivos.

Pero usted trabaja en la Universidad de Washington…

Efectivamente, pero me invitaron de profesor visitante para, durante un trimestre en la primavera del 96, ofrecer un ciclo de conferencias. Cuando me mostraron los archivos encontré cosas extraordinarias como las colecciones de carteles, la génesis del cartelismo cubano está, precisamente, en la Guerra Civil, en la República… allí hay una colección extraordinaria de carteles, libros inencontrables y, entre otras cosas, más de seiscientos dibujos realizados por niños republicanos asentados en lo que se llamaban las Colonias Infantiles.

¿Cómo descubre estos dibujos?, ¿cómo llega a ellos?   

Estaban allí muy bien archivados, bien conservados, bien catalogados: ¡ante eso me quedé con la boca abierta!

¿Nunca se le había dado uso a ese material?

Nunca se había hecho nada. Le comenté a la directora de los archivos !esto es un tesoro y ustedes tienen que hacer algo con eso! Y ella me respondió: ¡hazlo tú! De ahí surgió la primera exposición itinerante que entre el 2002 y el 2005 viajó por varios museos y universidades de Estados Unidos.

¿Es primera vez que esta exposición sale de Estados Unidos?

Esta es una exposición en facsímile, es decir, son reproducciones porque los dibujos originales tienen más de setenta años y el papel en el que están hechos es de muy mala calidad y se corre el riesgo de que se deterioren con la exposición constante a la luz y a la humedad. Pero, son facsímiles impecables.

Anteriormente ha estado en Moscú en la sede de la Asociación de los Niños de la Guerra; muchos niños españoles fueron evacuados de las zonas de guerra y llevados a varios países, muchos fueron al sur  Francia, otros a Inglaterra, a México, a Cuba y otros a la Unión Soviética. Los niños que ya son mayores y que se quedaron en Rusia, formaron una Asociación de Niños de la Guerra y junto con el Instituto Cervantes organizaron la exposición. De ahí pasó a España donde se ha expuesto en León y hay proyectos para que sea exhibida en otros puntos de la geografía española. Pero es la primera vez que se expone en América Latina.

Desde el punto de vista de los valores artísticos la muestra no tiene gran relevancia, sin embargo por su significado y trascendencia sí y es conmovedor ver cómo esos niños plasmaban a través del dibujo los horrores de la guerra a la que estaban sometidos, pero además hay como un denominador común…

En esos dibujos se refleja, sobre todo, la aviación. La Guerra Civil Española fue la primera guerra moderna donde el mayor peligro venía del aire y en la que por primera vez de forma sistemática la población civil es objetivo militar.

Las tropas de Franco con el apoyo de Hitler y de Mussolini atacaron conscientemente la población civil, la Biblioteca Nacional, importantes Museos y Teatros y muchos otros centros culturales. En esos dibujos se ven abundantes aviones y los niños sabían identificar perfectamente por el sonido y por la forma, si era aviación republicana o alemana o italiana. ¡Increíble!

¿Y ha podido seguirles la pista a algunos de aquellos niños españoles?

Sí y ha sido muy conmovedor. Casi todos los dibujos con lo que he trabajado están firmados con nombres y apellidos e identificados con el nombre de la Colonia a la que pertenecían. Hay que recordar que hubo muchísimas Colonias Infantiles que se establecieron en la zona republicana del Levante, del Mediterráneo y entre Barcelona y Valencia y luego en el sur de Francia, que hasta el final de la guerra fueron zonas republicanas.

Los miles y miles de niños fueron evacuados de las zonas de guerra, separados de sus familias y hospedados en estas Colonias. Esas Colonias eran un proyecto utópico de crear un hogar seguro para los niños traumatizados por la guerra.

Quizás utópico, pero muy útil y hermoso en su momento. 

¡Precioso! y utópico en el buen sentido de la palabra: fue una utopía realizada durante un par de años y luego la victoria de Franco acabó con eso.

¿De quién fue la idea de crear esas Colonias?

El Ministerio de Instrucción Pública y es curioso porque forma parte de un debate que se realizaba en los años 30’ en los círculos de los trabajadores sociales de asistencia a la infancia entre colocar a los niños huérfanos o separados de sus padres con familias anfitrionas, familias acogedoras o en hogares comunes. Y el llamado “hogar común” en forma de Colonia Infantil fue la respuesta más progresista de la época.

Vivían entre 20 y 50 niños en cada Colonia que se establecían muchas veces en casonas requisadas a simpatizantes fascistas que habían huido de las zonas republicanas y convertidas en hogares para estos niños que compartían con profesores, personal médico y hacían una vida sana de mucho ejercicio, de estudio y se acompañaban unos a otros y eso se ve, también, en los dibujos.

Nos hemos desviado de la pregunta ¿se le ha podido seguir la pista a algunos de aquellos niños?

Te decía que extraje un listado de todos los nombres, edades y las Colonias de todos los autores de los dibujos. Ese listado se lo pasé a Emilio Casinillo, cónsul general de España en Nueva York, quien a su vez lo hizo llegar al Ministro de Interior de España que, posteriormente, lo remitió a la Guardia Civil de Valencia que se encargó de buscar a estas gentes.

Me enviaron una lista de entre diez y once direcciones y teléfonos. Sentado  en mi despacho de Seattle comencé a marcar: ¿es usted fulano de tal? Y cuando me decían sí, me identificaba y les decía que estaba viendo un dibujo hecho hace 70 años por esa persona. Ese fue el reencuentro y fue muy emocionante.

Entre otras cosas me contaron el susto que les había dado la llamada de la Guardia Civil que todavía hoy -y a pesar de treinta años de democracia- en España aún sobrecoge. Luego, unos chicos valencianos han hecho un documental sobre los dibujos de los niños y han rastreado a unos veinte niños autores de los dibujos. Es una historia apasionante.

Hasta  donde yo conozco estos dibujos, que eran miles y miles, fue la primera expresión sistemática de arte usado como terapia en niños traumatizados en el mundo. Después de la Segunda Guerra Mundial se practicó entre niños evacuados  en Londres. La hija de Sigmund Freud implantó la terapia de arte en el norte de Inglaterra, pero la experiencia española fue la primera a escala masiva.

Sin lugar a dudas, detrás de esta exposición está la historia y la memoria         

Hasta donde yo he podido rastrear, la historia es así. De estos dibujos se hicieron miles y con ellos, en 1938, se organizó una inmensa exposición en Valencia que partió de una selección de varios centenares que itineró por Londres y después por Estados Unidos, específicamente Massachussets.

Los dibujos se exponían y se vendían con el fin de recaudar fondos para la protección de los niños españoles. A partir de ahí no supe qué había sido de esos dibujos. Los que he trabajado de la Universidad de California, San Diego, supe que se los compararon a un librero argentino radicado en Buenos Aires que los adquirió junto a otros materiales de archivo. Le escribí a ese librero argentino y tardó ¡siete años en contestarme!, pero me respondió y me dijo que él, a su vez, había comprado esos dibujos a otro librero de Nueva York. Y ahí perdí la pista. Se conoce que algún simpatizante compraría los dibujos como apoyo a la República, pero lo cierto es que en estos momentos están en varios archivos y en la Biblioteca Nacional de Madrid, que también conserva más de mil.

¿En total cuántos se atesoran en Estados Unidos?

En Estados Unidos existen unos ochocientos dispersos entre varios archivos: seiscientos en San Diego, ciento cincuenta en Nueva York, en la Universidad de Columbia, dieciséis en Harvard y dos o tres en la Universidad de Washington.

Esta exposición se completa con cuatro fotos…

Así es, cuatro fotos tomadas por Robert Capa, el gigante del fotoperiodismo e iniciador del género; un hombre de origen húngaro y nacionalizado norteamericano, que no solo estuvo en los lugares sino que los fotografió a partir de un compromiso con la Humanidad. Como curador decidí incluirlas porque los dibujos son la expresión del alma de los niños y estas fotos ponen cara a los dibujos. Además son fotografías de categoría mundial que captan el trauma de la separación y, luego, son fotos en las que aparecen niño dibujando.

Me decía que se ha dedicado a estudiar, además, las expresiones culturales generadas a partir de la Guerra Civil Española. Esto puede parecer un contrasentido en relación de cómo un conflicto bélico puede generar cultura cuando puede pensarse todo lo contrario…

La Guerra Civil Española es única en la historia en que, mayoritariamente, estaban al lado de la República intelectuales, escritores, artistas y estudiantes. A falta de armas bélicas, tuvieron que convertir la cultura en arma de guerra y ahí surgen poetas de la magnitud de Rafael Alberti, Miguel Hernández, César Vallejo, Antonio Machado, Pablo Neruda, Nicolás Guillén que ponen su poesía al servicio de la República y también pintores como Pablo Picasso con su Guernica por solo citar un caso; gente de teatro como María Teresa León que forma las llamadas guerrillas del teatro que hacen un arte callejero que va a los frentes de combate o a la retaguardia para apoyar. Los cantos de guerra que continúan estando vivos hasta hoy.

En ese sentido es, aparentemente, contradictorio pero muy propicio a hablar de la expresión cultural de la guerra. La Segunda Guerra Mundial no tiene el mismo elemento cultural; es una guerra en que los ejércitos pelean, más o menos, en pie de igualdad y en la que el armamento bélico es lo que cuenta.

En España entre 1936 y 1939 es un momento extraordinario, privilegiado, en el que el arte siente la necesidad de ponerse al servicio de una causa política, social  y humana. En ese sentido es que se puede hablar de un auge de las expresiones culturales.

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