Palabra Viva
 
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Roa habla sobre Pablo
Fayad Jamís
Eliseo Diego
Luis Rogelio Nogueras
Emilio Roig de Leuchsenring
Roberto Fernández Retamar
Onelio Jorge Cardoso
Nicolás Guillén
Orlando Castellanos Molina
Conchita Fernández
Félix Pita Rodríguez
Pablo de la Torriente Brau
Miguel Barnet
Alejo Carpentier
René Portocarrero
Enrique Núñez Rodríguez
Pablo Armando Fernández
Carilda Oliver Labra
Dulce María Loymaz
José Martí
 

Roa habla sobre Pablo


desde las entrevistas hechas para el filme producido por el ICAIC en 1977. Si aquella obra reconstruyó documentalmente la intensa vida del cronista, este casete viene también a subrayar los lazos de amistad, de hermandad, que unieron a estas dos carismáticas figuras.

El inicio de la colección Palabra viva coincidió con la Exposición Mirar a Roa, homenaje documental y artístico a la trayectoria formidable de este hombre, desde la posición que ocupó en la primera base de su equipo infantil de pelota hasta su puesto de polémica y combate como Canciller de la Dignidad.

Para nuestra felicidad, la palabra del poeta Cintio Vitier se une a este homenaje recordándonos "esa mano de Roa que flamea" como "la estrella mambí, ardiendo pura".

Este casete reúne testimonios de Raúl Roa sobre Pablo de la Torriente Brau que han sido tomados del largometraje documental Pablo, dirigido por Víctor Casaus y producido por el ICAIC en 1977.


Fayad Jamís (Zacatecas, 1930 - La Habana, 1988)
Un loco que no se cansa de abrir ventanas.


En entrevista concedida al periodista Orlando Castellanos, en febrero de 1984, Fayad Jamís le confesó: "...mi vida ha sido una errancia permanente".

Hijo de padre árabe y madre mexicana, vio la luz en Zacatecas, México, donde vivió sus primeros cinco años.

A comienzos de 1936 la familia se traslada a Cuba. Después de permanecer breve tiempo en la capital, marchan a Oriente, hasta que se radican en la década del 40 en Guayos, antigua provincia de Santa Clara, donde aparece Brújula (1949), la ópera prima del joven Fayad que es también la primera publicación de aquel pueblito.

Ansioso por enrumbar su vida por el camino del arte, vuelve a La Habana a estudiar pintura en la Academia San Alejandro.. Pero no eran tiempos felices: la miseria le persigue en la capital, y decide marchar a París donde no encontró paliativos económicos pero escribió versos excelentes. En esta etapa se incluyen sus libros Los párpados y el polvo, que resume sus años de supervivencia en la capital cubana; La pedrada, de textos enérgicos y tiernos, y Los puentes, intenso testimonio poético de su existencia en un París que el poeta recorre antes del amanecer, vagabundo del alba, tratando de engañar el hambre en la Place Saint-Sulpice o esperando el atardecer, mientras cae la lluvia en la Rue Guillaume Apollinaire.

Al triunfo revolucionario regresa a Cuba, su patria. Aparecen nuevos tonos y temas en su quehacer poético. Gana el Premio Casa de las Américas con su libro Por esta libertad y desarrolla una intensa y rica labor como periodista, traductor, pintor, editor y diplomático, carrera que lo llevó a residir once años en México.

A pesar de los avatares, de los "tantos palos que le dio la vida", siempre tuvo el pecho abierto a la esperanza, a los sueños y al amor...

Este casete compila poemas de Fayad Jamís leídos por el autor, además de las musicalizaciones de "Con tantos palos que te dio la vida", por Carlos Díaz "Caíto", y "Cuando miro tus ojos", por Amaury Pérez e interpretado por Sara González. Las grabaciones de la entrevista y los poemas a Fayad Jamís han sido tomados del archivo personal de Orlando Castellanos.


Eliseo Diego (La Habana, 1920 - México D.F. 1993)
Sobrevivir a la fragilidad de la memoria.



"Es más fácil decir lo que no es, que decir lo que es la poesía", escribió Eliseo Diego en su Libro de quizás y de quien sabe. Sin embargo, oyendo en su propia voz algunos de los tantos versos que compuso en sus setenta y tres años de vida, de ellos más de sesenta dedicados a tan delicada tarea, podemos llegar a saber qué es la poesía para el gran autor y qué significó para el hombre sencillo, culto y amoroso esta experiencia humana.

Hijo de asturiano y cubana, desde muy pequeño Eliseo quiso buscar la manera de sobrevivir a la fragilidad de los recuerdos, hacer algo para que no lo olvidaran. Fue así que comenzó a escribir esas cosas que hacen los niños, hasta que entra en la Universidad y toma bien en serio la escritura. Lo primero que publica son cuentos y ya a los veintidós años el primer libro de poemas: En las oscuras manos del olvido. Desde entonces y hasta su muerte fue acumulando títulos significativos que le valieron en 1993, el Premio Juan Rulfo que otorga desde 1991 el Ayuntamiento y la Universidad de Guadalajara, el gobierno del estado de Jalisco y otras prestigiosas instituciones mexicanas.

La obra escrita de Eliseo Diego perdurará en la historia literaria de nuestra América; no obstante, hemos querido que también perviva su modo de decir para impedir que su voz desaparezca en la fragilidad de la memoria.

Esta edición incluye poemas de Eliseo Diego leídos por el autor y las musicalizaciones hechas por Ireno García de los poemos "La página en blanco" y "Testamento". Las grabaciones de la entrevista y los poemas de Eliseo Diego han sido tomadas del archivo personal de Orlando Castellanos. También se utilizaron grabaciones donadas por la familia del poeta, fundamentalmente por su hija Josefina Diego.


Luis Rogelio Nogueras (La Habana, 1944 - 1985)
La alquimia y las musarañas.



Entre las tantas cosas que quiso ser de niño --bombero, aviador, faquir, alquimista (entonces desconocía tal palabra)-- Wichy, El rojo, Nogueras, o cualquiera de los nombres con que fue conocido y amado Luis Rogelio Nogueras, finalmente se hizo escritor porque la literatura viene a ser "como una alquimia de la palabra".

Creció entre libros, dentro de una familia que veneraba a un pariente novelista: Alfonso Hernández Catá. Pero no se hizo escritor por mimesis sino porque alguien le dijo, cuando era un adolescente, que se parecía a Carlos Pío Urbach. Cuando supo que este escribía, decidió que él debía hacer lo mismo, aunque muy pronto descubrió que su parecido con aquel "era el mismo que podía haber entre un diccionario Larousse y un catcher." Entonces comenzó a escribir en serio.

A los 22 años ganó con Cabeza de zanahoria el premio de poesía, compartido con Lina de Feria, en la primera edición del concurso David que desde 1967 convoca la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Ejerció diversos oficios: editor de libros y de revistas, periodista, autor de novelas, guionista de cine. Sin embargo, fue la poesía su ocupación predilecta. Con ella obtuvo las mayores satisfacciones y de eso nos habla en este casete para que disfrutemos de su voz ya que él, en una de esas travesuras con que sorprendía a sus amigos, se escondió de nosotros hace quince años. No dudo que ande junto al Dr. Zen poblando islas perdidas o repose en una remota cueva donde lee a Blanca Luz los versos de Apollinaire.

En esta grabación Luis Rogelio Nogueras lee diecisiete de sus poemas y Silvio Rodríguez interpreta su canción, dedicada a Wichy, La tonada inasible. Las grabaciones de las entrevistas y los poemas de Luis Rogelio Nogueras han sido tomadas del archivo personal de Orlando Castellanos.


Emilio Roig de Leuchsenring (La Habana, 1889 - 1964)
Ser fieles a la memoria.



Abogado, periodista, historiador, Emilio Roig fue un hombre del gabinete y de la tribuna. Así lo atestigua, desde la memoria, su propia palabra recogida en este casete de Palabra Viva. Participante en la Protesta de los Trece y miembro del Grupo Minorista, su vida intensa y fructífera estuvo caracterizada por la gestión lúcida y apasionada en favor de la verdadera soberanía de Cuba y el ejercicio del "don de la elocuencia", como lo ha llamado su discípulo Eusebio Leal Spengler.

Roig perteneció a esa intelectualidad cubana de la República que indagó en los orígenes de la nacionalidad, defendió los valores de la independencia y propuso el rescate de la memoria viva como forma de lucha contra la ingerencia extranjera y la mediocridad doméstica.

Defensor de la República española agredida por el naciente fascismo, Roig fue el organizador de los Congresos Nacionales de Historia e incesante promotor de proyectos culturales, entre ellos, señaladamente, la conservación de la Habana Vieja. Esta última vocación encontraría cauce con la creación en 1936, a partir de su iniciativa, de la Oficina del Historiador de la Ciudad, que incrementaría su acción pionera en este terreno a partir del triunfo revolucionario de 1959 y que Roig dirigiría hasta su muerte.

Por ello tiene especial significación para nosotros que en este casete dedicado a Roig se escuchen también las palabras vivas de Eusebio Leal, actual director de la Oficina del Historiador de la Ciudad, que lleva adelante, a golpes de laboriosidad e imaginación, los sueños de su predecesor.

Escucharlos es ser fieles a la memoria.

Este volumen incluye fragmentos de discursos de Emilio Roig de Leuchsenring y las palabras de presentación de Eusebio Leal: fragmentos de textos e intervenciones sobre Emilio Roig. La edición ha sido realizada conjuntamente con la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, que aportó las grabaciones de los discursos de Emilio Roig y de las palabras de Eusebio Leal.


Roberto Fernández Retamar (La Habana 1930)
Miro al pasado sin ningún arrepentimiento.



¨Miro el pasado sin ningún arrepentimiento”. Así lo confesó Roberto Fernández Retamar a Orlando Castellanos durante una entrevista realizada en vísperas de su 65 cumpleaños.

En sus 70 años de vida, de los cuales más de 50 han estado dedicados a la creación literaria y a la enseñanza, Retamar ha recibido múltiples honores y reconocimientos. A los 22 años su cuaderno Patrias recibió el Premio Nacional de Poesía. Desde entonces fue sumando títulos, amores, hijas, nietos y muchos otros galardones a su existencia, como el Premio Nacional de Literatura en 1989, Profesor Emérito de la Universidad de La Habana en 1995 y el Premio "Pérez Bonalde" otorgado un año antes, en Venezuela, a su poemario Aquí. Es además, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Buenos Aires y Oficial de la Orden de las Artes y las Letras de Francia.

Su amplia bibliografía reúne más de 60 títulos de poemas, ensayos y estudios críticos, creados mientras realizaba diversas labores, como la dirección de la revista Casa o la presidencia de la Casa de las Américas, que fundara en 1959 la inolvidable Haydée Santamaría.

Todas estas razones y otras que no caben en estas líneas le han ganado el homenaje que se le rinde en la X Feria Internacional del Libro de La Habana al que se suma, con emoción y alegría, la Colección Palabra Viva del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

En esta grabación Roberto Fernández Retamar dice 17 de sus poemas y responde a las preguntas del periodista Orlando Castellanos; y Benny Moré interpreta Santa Isabel de las Lajas

Onelio Jorge Cardoso (Calabazar de Sagua, 1914 - La Habana, 1986)
Onelio, diga usted cómo.



De origen campesino, hijo del alcalde de un pequeño pueblo, Onelio Jorge Cardoso supo ver y oir las penas y aspiraciones de la gente sencilla, hombres y mujeres del campo y de pueblitos de provincias. Se maravillaba con las historias de aquellos que inventaban fábulas, que fantaseaban sobre las cosas cotidianas de la vida con una gracia y una imaginación que rozaba lo inverosímil. Y se convirtió él mismo en gran fabulador, dotando sus cuentos del amor y la ternura que le provocaban sus semejantes.

La concisión, la sobriedad, el fino trazo de los personajes son características que particularizan su cuentística, donde se dan la mano la sencillez de la forma, la emotividad de los temas, la fantasía y la realidad, el humor y la poesía que impregnan su propio decir aún en la más simple conversación, rasgos que lo convierten, por derecho propio, en nuestro cuentero mayor.

En esta edición Onelio Jorge Cardoso lee los cuentos "Mi hermana Visia" y "La serpiente y su cola". Las grabaciones de la entrevista y los cuentos han sido tomados del archivo personal de Orlando Castellanos.


Nicolás Guillén (Camagüey, 1902 - La Habana, 1989)
Entre la fama y la celebridad


En otra ocasión Nicolás Guillén expresó:

"...la fama es pasajera, la celebridad es eterna. Yo no quiero ser famoso, si alguna ambición justa como poeta yo tengo, es ser célebre". Así, con la publicación en 1930 de Motivos de son comenzó la fama del poeta que no se extinguió con su muerte, como él temía.

Su obra fue creciendo y consolidando en diversos títulos: El son entero (1943), La paloma de vuelo popular (1958), Tengo (1964), El gran zoo (1967), La rueda dentada (1972), entre los de mayor significación. Su celebridad alcanzó ribetes de universalidad gracias al tratamiento de temas que rozan las fibras más sensibles del ser humano: el sufrimiento del explotado, la belleza y grandiosidad de la naturaleza, el canto a la patria, la vindicación de los héroes, el amor, utilizando formas tradicionales y nuevas que él supo conjugar con los giros populares, la sátira, el humor y, sobre todo, el ritmo del son cubano.

Alejado más de una vez de la tierra que lo vio nacer, nunca dejó de amarla y de escribir para ella. Su poesía desborda las fronteras geográficas para ubicarse en la cima del panorama literario contemporáneo. Y no tuvo que pasar a la muerte para disfrutar de la celebridad que tanto ansió.

Este casete reúne poemas y entrevista pertenecientes al archivo de Orlando Castellanos Agradecimientos especiales a la Oficina del Historiador de la Ciudad, la Fundación Nicolás Guillén, Guillermo Rodríguez Rivera, Felipe Romero y Alexis Rodríguez.

Agradecimientos especiales a la Oficina del Historiador de la Ciudad, la Fundación Nicolás Guillén, Guillermo Rodríguez Rivera, Felipe Romero y Alexis Rodríguez.


Orlando Castellanos Molina (Ciego de Avila, 1930 - La Habana, 1998)
Que la gente piense que soy como yo creo que soy


Este cassette abre con Bola de Nieve para saldar una deuda del entrevistador que siempre lamentó no haberlo incluido en su libro Formalmente informal, y cierra con Edith Piaf porque era una de sus cantantes favoritas, "su novia secreta", como le gustaba decir.

De perfecta dicción y un tono de voz sumamente agradable, inconfundible, un trato exquisito y una alegría inmensa por la vida, Orlando Castellanos supo conjugar esas cualidades para hacer de su profesión el centro de su existencia sin dejar a un lado los placeres que van marcando el paso de cada día. Amó a sus mujeres y a sus hijos, fue amigo de sus amigos y como Antonio Machado, se consideraba a sí mismo "un hombre bueno".

Tenía una gracia peculiar para contar historias; oírlo era una fiesta. Sin embargo, se especializó en escuchar a los demás. Tal vez por eso casi todos sus entrevistados -¡y fueron miles!- terminaron siendo sus amigos.

Nada de lo que ahora se escriba sobre él será comparable con el gusto que provoca su conversación. Por eso, para seguir imaginándolo como el pensaba que la gente creía que era, disfrutemos de su voz.

Este cassette fue posible gracias a la "egoteca" de Orlando Castellanos. Se utilizaron fragmentos de las entrevistas realizadas por: Miguel Angel de la Guardia, Miladys Ochoa, Fernando Rodríguez Sánchez(Ciego de Avila), Angel Ferrera, Boshmonar, Jaime Almiral, Radio Umbral de Santiago de Chile, Franco Carbón, Luis Toledo Sande y Estrella Díaz. Especial agradecimiento a la Oficina del Historiador de la Ciudad.


Conchita Fernández (La Habana, 1912 - 1997)
Si yo volviera a nacer volvería a ser secretaria


Hija de madre puertorriqueña y de padre español, la cubana Conchita Fernández devino la "secretaria del siglo". Comenzó a los dieciséis años de edad en el bufete de Don Fernando Ortíz, primero como mecanógrafa y luego como secretaria del gran sabio hasta 1944, año en que el propio Don Fernando la libera para que pase a trabajar con el entonces senador Eduardo Chibás con el que permanece hasta que éste se inmola, en 1951.

Estuvo vinculada con las figuras más sobresalientes de las luchas estudiantiles contra el tirano Gerardo Machado. Fue amiga entrañable de Pablo de la Torriente Brau. Conoció a Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Raúl Roa, Juan Marinello con quienes compartió los ideales revolucionarios.

Se sumó a la lucha clandestina contra Fulgencio Batista y al triunfo revolucionario el propio Fidel Castro la buscó para que fuera también su secretaria, en el INRA.

Laboró ininterrumpidamente durante 68 años, se entregó al trabajo con amor y gran responsabilidad, sin escatimarle el tiempo, aun en detrimento de su vida privada. Supo ganarse el cariño de sus jefes a los que respetó, cuidó y quiso como si fueran también parte de su familia.
Este casete fue posible gracias a las entrevistas grabadas por Orlando Castellanos

Agradecimientos a los amigos Armando Linares, Víctor Hugo Parés y Pedro Pablo Prada.


Félix Pita Rodríguez (La Habana, 1909 - 1990)
Viajero del futuro.


En el poema Viajero del futuro Félix Pita Rodríguez resume el sino de su existencia: viajar, vivir, para después escribir. En su larga trayectoria vital el poeta fue un eterno "trotamundos" en busca de experiencias que aparecerán, años después en la obra literaria, tanto en versos como en su narrativa.

Deslumbrado por el surrealismo que dominaba el París de la década del 30 donde vivió la bohemia maravillosa "nadie sabe cómo", Pita se sumó a la corriente y escribió poemas irreverentes, artículos blasfemos, irrespetuosos, malditos, como él expresara, y de los que apenas sobrevivió algo para la posteridad.

Pronto supera esa vertiente. La guerra civil española toca sus fibras más íntimas y provoca un giro en su poesía: la comprometida con los conflictos sociales, de denuncia, militante, cuyos más altos exponentes son los poemas surgidos al triunfo de la Revolución Cubana y los dedicados a Viet Nam.

Sus experiencias de viajero incansable aparecerán en su narrativa, fundamentalmente en Aquiles Serdán 18 , libro original que refleja vivencias de su estancia en el istmo de Tehuantepec, ocurrida cuarenta años atrás.

En este casete El trotamundos Félix Pita Rodríguez cuenta de su eterna necesidad de estar yendo de un lugar a otro del mundo, sin que importara el sitio elegido, sino el movimiento, el cambio, para conocer gente, divertirse, en fin, vivir lo mejor posible, lo que no le impidió comprometerse con las causas más justas. El autor lee 17 poemas mientras Pedro Luís Ferrer musicalizó e interpreta uno de ellos.


Pablo de la Torriente Brau (Puerto Rico, 1901 - España, 1936)
El calor de tantas voces


La colección Palabra viva se une al homenaje que le ofrece a Pablo de la Torriente Brau, en su centenario, el Centro Cultural que lleva su nombre.

Este casete agrupa un conjunto de poemas que dedicaron al formidable cronista sus contemporáneos y otros poetas de generaciones posteriores, igualmente conmovidos por su ejemplo literario y vital.

Obras de diverso nivel artístico, transmiten, sin embargo, el calor humano, fraternal, que rescata hoy para nosotros la dimensión plena del hombre que cayó en Majadahonda. Poetas como Cintio Vitier, Roberto Fernández Retamar, Víctor Casaus, Guillermo Rodríguez Rivera y otros prestan sus voces a los que ya no nos acompañan físicamente para que perdure en nuestra memoria el homenaje que se le rinde a quien permanece entre nosotros "en todo lo que amó".


Miguel Barnet (La Habana, 1940)
Yo soy de la raza cubana


A pesar de no considerarse un todólogo, Miguel Barnet ha incursionado en varios géneros literarios: la narrativa, el ensayo, la etnografía, la antropología y la poesía que fuera su primera atracción y la que prefiere. A los 22 años publicó el primer libro de versos: La piedra fina y el pavo real.

Biografía de un cimarrón inicia su trayectoria dentro de la novela testimonial donde acumula otros relevantes títulos que le han permitido alcanzar lugar cimero dentro de la historia literaria de Hispanoamérica . Solamente el primero cuenta con más de 70 ediciones en mœltiples lenguas y países. Su afán por desentrañar la idiosincracia del cubano lo llevó, desde muy temprana edad, a incursionar en las raíces españolas y africanas, fuentes nutricias de nuestra cultura, segœn afirma Don Fernando Ortiz a quien Barnet reconoce como uno de sus maestros, aunque declara ufano que quien le ha permitido saber lo que sabe y pensar como piensa ha sido Miguel Barnet y Lanza.


Alejo Carpentier (La Habana, 1904 - París, 1980)
Un hombre agradecido a su destino.


Hijo de padre francés, emigrado a Cuba a comienzos del siglo XX, y de madre rusa, Alejo Carpentier nació en La Habana y desde los 17 años comenzó a escribir. Como buen narrador reflejó en su obra el acontecer de la época que le tocó vivir así como conflictos socio culturales del devenir histórico de Latinoamérica.

Sus primeras obras se ubican dentro de la literatura nativista en boga en los años 50, pero pronto superó esa corriente y creó una manera peculiar de ver la realidad americana donde lo insólito convive con la más chata realidad; así surge su visión de lo real maravilloso que aparece ya en El reino de este mundo. Supo llevar a la ficción sus concepciones teóricas sobre los contextos que plasma artísticamente en La Consagración de la primavera, su œltima novela y para mi gusto la más lograda, la que más disfruto.

Investigador infatigable llevó el resultado de sus conocimientos a la narrativa y a la ensayística. En vida del autor sus novelas y cuentos alcanzaron mœltiples ediciones en Cuba y otras partes del mundo. Solamente El siglo de las luces, El reino de este mundo y Los pasos perdidos acumulan más de diez ediciones cada una.

Buen conocedor de la mœsica apreciaba todo lo bueno. Entre sus preferencias estaba el brasileño Héctor Villalobos, a quien le debe, segœn sus propias palabras, esa visión del aquí/allá que incorpora sabiamente a su narrativa De ahí su presencia en este casete.

Alejo Carpentier, novelista, ensayista y periodista cuenta aspectos de su vida, habla de la génesis de buena parte de sus novelas y lee el ensayo La ciudad de las columnas. Fue un amante de la mœsica latinoamericana y sentía especial atracción por la de Héctor Villalobos, de ahí que se incluyan dos estudios del afamado compositor brasileño.


René Portocarrero ( La Habana, 1912-1985)
Yo no puedo vivir sin el color



Nacido en La Habana, donde transcurrió toda su vida, René Portocarrero se enamoró, desde edad temprana, del ritmo y el color de su ciudad.

A los doce años ya participaba en salones que exponían sus Marinas sin que los organizadores sospecharan que las obras pertenecían a un adolescente.

Su talento para la pintura y su afán de pintar sin las trabas academicistas le hicieron imposible la permanencia en San Alejandro, no obstante, se nutrió de la sabia de los maestros de la generación que le precedió: Víctor Manuel, Abela, Amelia Peláez.
Realizó su primera exposición personal en el Lyceum de La Habana en 1934 y desde entonces siguió exponiendo en su país y en otras importantes plazas como Nueva York, México, Venecia y Brasil donde obtuvo en 1964, el premio de la Bienal de Sao Paulo.

Las Floras, Catedrales, y Paisajes de La Habana encarnan su acendrada cubanía y muestran su particular amor a la ciudad que le vio nacer y de la que siempre se sintió enamorado.

Muchos músicos han pintado a La Habana en sus canciones, de ahí que, como complemento a este casete se incluyan dos hermosas muestras de esa devoción por la capital del país.


En esta grabación René Portocarrero habla de su vida y de los temas recurrentes en su obra pictórica; Guillermo Rodríguez Rivera lee el poema que José Lezama Lima dedicara al pintor; Ireno García interpreta, de su propia inspiración Andar La Habana / Carlos Varela canta, de su autoría, Habáname.


Enrique Núñez Rodríguez (Quemado de Güines, 1923 - La Habana, 2004)
El hijo de Tito, el del correo


Aunque ya puso su vida al desnudo en un divertido libro de memorias, Enrique Nuñez Rodríguez, el hijo de Tito, cuenta a Orlando Castellanos un resumen de su existencia desde la etapa de su niñez en su natal Quemado de Güines, donde aprendió a ver el lado simpático de la vida con aquellos personajes de su pueblo que se sentaban en el parque a esperar que pasara el tiempo muerto, hasta el momento en que vendió su bicicleta y llegó a La Habana, su Habana, donde le nacieron trabajos que dieron cauce a su vocación de humorista nato.

De su quehacer como escritor radial, en programas humorísticos que ya pasaron a la historia, nos cuenta aquí Nuñez Rodríguez. Por su voz sabemos que Chicharito y Sopeira, Leonardo Moncada y Cascabeles candados ocuparon los primeros lugares en programas radiales, allá por los años cincuenta, y los tres tenían libretos originales del hijo de Tito.

Del simpático conversador la grabadora de Castellanos guardó para la posteridad estas palabras que lo retratan casi desnudo porque siempre mantuvo la corbata que impide que veamos lo que no se debe ver.

Este casete guarda para la posteridad las palabras del simpático conversador que lo retratan casi desnudo, porque siempre mantuvo la corbata que impide que veamos lo que no se debe ver. La entrevista pertenece al archivo de Orlando Castellanos. Enriquito Núñez musicalizó e interpreta “El pozo” del poeta yucateco Fernando Espejo.

Pablo Armando Fernández (Puerto Padre, 1930)
No he vivido nunca fuera de la literatura


Pablo Armando Fernández (Delicias, Puerto Padre, 1930) es uno de los poetas de la generación de los cincuenta que agrupa notables escritores cuyas obras sobrepasan las fronteras nacionales.
Nacido en un central azucarero del norte oriental cubano, marchó en plena adolescencia a Nueva York donde vivió quince años y escribió sus primeros poemas.

Cuando se produce el triunfo revolucionario, vuelve a Cuba. A pesar de la prolongada estancia fuera de la patria no pierde sus raíces; el amor por su gente, sus valores humanos y la historia cuajan en dos de sus poemarios de la década del 60: Himnos y Libro de los héroes. Luego se sumarán otros títulos significativos tanto en verso (que es lo que predomina en su quehacer artístico) como en prosa.

De niño le fascinaba la lectura, de modo que pronto se aficionó a la literatura, a tal punto que a veces sólo entiende la compleja realidad que lo circunda cuando la mira a través del cristal de una obra literaria. “Sin la literatura yo no existiría” le confesó a Orlando Castellanos en una entrevista. Y para completar esa estrecha relación del hombre con el arte agregó: “la poesía, la literatura son la felicidad”..

En este casete Pablo Armando habla de su vida, de su obra y lee 17 poemas, grabados por Orlando Castellanos.


Carilda Oliver Labra (Matanzas, 1922)
Escribiendo, soñando, leyendo, viviendo


Con su libro Al sur de mi garganta, Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación en 1950, Carilda Oliver Labra comenzó a ser conocida fuera del ámbito de su natal Matanzas. No obstante, ese y otros premios recibidos en la misma década, Carilda permaneció prácticamente inédita hasta que en los años 80 comenzaron a ver la luz sus libros, algunos de ellos escritos treinta años atrás.

En 1977 la infatigable escritora y fiel matancera fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura que entrega el Ministerio de Cultura, como merecido reconocimiento a su quehacer poético que aúna con audacia y sencillez los recursos neorrománticos y coloquiales.

En aquellas composiciones donde destaca la mirada femenina Carilda reivindic a para la poesía las cosas “propias” del género, mientras rescata los espacios que para otros pueden resultar antipoéticos, gracias a la emoción que imprime a los versos donde el amor patina las más ásperas superficies: desde una cuchara hasta una liga rosada le tocan el alma y aún pide perdón por la ternura. Este volumen es un homenaje a los ochenta años de vida de esta mujer que sigue soñando y escribiendo para alegría de los que vivimos amando la poesía.


Dulce María Loymaz (La Habana, 1902 - 1997)
Elegí siempre el amor


Para esperar por todo lo alto su 90 cumpleaños Dulce María Loynaz recibió del reino de España, el 5 de noviembre de 1992, la más alta distinción a la que pueda aspirar un escritor de la lengua castellana: el Premio Miguel de Cervantes Saavedra.

Aunque desde su adolescencia escribía poemas no será hasta 1938 que permita la publicación del primer volumen de Versos. A los 26 años comenzó a emborronar las primeras cartillas de Jardín, “una novela muy extraña” que tuvo la primera edición en Madrid, en 1957. Este casete abre con su poema Al Almendares donde se hace patente su amor por la naturaleza de su ciudad natal. También cuenta a Orlando Castellanos facetas de su vida y sobre la escritura de sus obras.

Y aunque hubo una etapa en que el silencio la envolvió, tuvo el privilegio de recibir el homenaje de los suyos en 1987 cuando le fuera otorgado el Premio Nacional de Literatura, que agradeció con emocionado y emocionante discurso que incluimos en el casete junto a catorce poemas leídos por la autora.

Tanto la poesía como toda su vida está impregnada por ese amor a la tierra que le viera nacer, a esta Isla donde “hacen su misterioso nidos los ciclones”.


José Martí (La Habana, 1853 - Dos Ríos, 1895)
José Martí en su ciudad grande


Oscar González Someillán contaba 94 años en 1975 cuando fuera entrevistado por el periodista Orlando Castellanos a quién reveló los recuerdos que guardaba de aquel 1891 cuando conoció en Cayo Hueso al autor de Ismaelillo. A esa voz que emociona al evocar tan extraordinarias vivencias se unen las del poeta Roberto Fernández Retamar, que lee doce poemas de Martí y sintetiza los valores de su poética y Cintio Vitier resume la concepción latinoamericanista y antiimperialista del forjador de nuestra independencia. El historiador Francisco Pi Vidal traza un paralelo entre los ideales martianos y los del libertador Simón Bolívar en tanto que Alejo Carpentier reúne algunas ideas sobre el conjunto de la obra de nuestro Apóstol. El casete incluye cuatro canciones de idéntico número de músicos que llevaron al pentagrama igual cantidad de poemas martianos: Pablo Milanés, Amaury Pérez, Ernesto Lecuona y Joseíto Fernández. El volumen es un homenaje al aniversario 150 del Héroe Nacional de Cuba.



Colección Palabra Viva

Editora: Virgen Gutiérrez

Mezcla y masterización: Jaime Canfux

Diseño: Héctor Villaverde

Entrevistas: Archivo personal de Orlando Castellanos
 


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La comunicación puede realizarse por las siguientes vías:

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entre Oficios e Inquisidor
Habana Vieja, Ciudad de La Habana, Cuba

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