CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

LA PASIÓN POR LA RADIO
1970

Dedicado a

ORLANDO CASTELLANOS MOLINA (Ciego de Ávila, 1930 – La Habana, 1998)

Palabras

De formación autodidacta, Orlando Castellanos descubrió la radio casi desde la cuna. “Siempre hubo radio en casa”, decía con placer. Y esa presencia sonora colmó de tantas imágenes su fantasía que se enamoró de ella para toda la vida.
Comenzó jugando en una emisora de su ciudad natal cuando apenas contaba ocho años. Seis años después era todo un profesional del medio. Esa labor no dejaba espacio para continuar estudios superiores. Pero no importó en su caso. Él supo hacer realidad esa máxima que asevera que la práctica es la madre del conocimiento. Y desde su infancia hasta sus últimos días estuvo aprendiendo y mejorando la calidad del trabajo que con tanta pasión realizó, lo mismo en una emisora local que nacional, en Cuba o en Praga.
En 1959 se inició como entrevistador y si en la primera ocasión parecía “un esbirro”, como él mismo se calificara, bastaron pocos años para que dominara el oficio que le permitió, además, hacerse amigo de sus entrevistados.
Fue corresponsal de guerra en Viet Nam, Laos y Cambodia. Reportó la construcción del metro de Praga, el primer vuelo de un avión supersónico de pasajeros en Moscú y creó programas para diversas emisoras nacionales que sentaron pauta dentro del género. Pero entre  todos destacaba Formalmente informal en Radio Habana Cuba, espacio que   le dio renombre internacional.
Apenas cuatro días antes de su fallecimiento le comentó a un amigo que aún le faltaba algo por hacer aunque él no sabía todavía lo que era…
La labor divulgativa de sus creaciones asumida por la Colección Palabra viva del Centro Pablo de la Torriente Brau pudiera ser ese algo que le faltaba para sentirse plenamente realizado, porque en cada ejemplar que ve la luz están presentes el tesón y la virtud, la  seriedad y la pasión de Orlando Castellanos.
Virgen Gutiérrez

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