CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

Expo Mitos Posada
2007

Palabras

“Es una burrada pensar que el hombre recurre a la magia por ignorancia. No. A mí me interesa la magia y, quizás, por eso me siento tan bien en Cuba que ha sabido hacerla suya: aquí es tan común un Elegguá como el vecino de al lado”.

Eso me dijo el Gallego Posada en el 2000 mientras organizábamos la promoción de Trazos y trozos del Caimán, en esta misma Sala Majadahonda.

Ahora, siete años después, me encuentro ante Mitos, exposición que recoge, precisamente, parte de la obra realizada entre 1999 y el 2000, año en que se produjo mi primer acercamiento al Gallego: ¿magia?, ¿coincidencias?, ¡quien sabe!

Lo cierto es que reencontrarme con Posada, esta vez gracias a parte de su obra gráfica, me revalida lo sabido: fue, es un artista múltiple, intenso, controvertido, curioso, difícil de enmarcar, inconforme con él, con los demás, con la obra, con el tiempo que le tocó vivir, con lo que consideraba injusto, pero por sobre todas las cosas sólido en el sentido más humano y profesional de la palabra.

Estamos ante once litografías y veintinueve colagrafías impresas, en su mayoría, en el Taller Experimental de Gráfica de La Habana donde tozudamente trabajó y sembró afectos totales… En las litografías sobresale y se expande “la mano”, el arte y el oficio del Gallego: lo de dibujante está ahí, mientras que las colagrafías, con sus sugerentes texturas, marcan un modo de hacer profundamente personal.

A veces figurativo, luego coqueteando con el expresionismo, juega también con la paleta: su gama es difícil de amordazar. Por momentos se mueve de los ocres a los verdes y luego, repentinamente, apuesta por los grises y viceversa. Domina el color el Gallego, algo que en la gráfica es extremadamente riesgoso y difícil.

Salta del paisaje urbano a la naturaleza ¿cubana?, ¿española? También ahí el misterio: árboles, bosques, pájaros, ramas, corazones, espinas, palmas, riscos, montañas que se empinan hacia el cielo y luego descienden y se disuelven, troncos entrelazados cual torsos sujetos por clavos. Un río, un remero, una canoa; ceiba que deviene tentáculos al cielo, personajes escapados de la caricatura que se encajan, que se imbrican, viejas iglesias (¿o una leve insinuación de la Catedral de La Habana?), el malecón y su muro, la ciudad vista desde el mar, el Castillo del Morro, Casablanca, guerreros con armaduras… todo un Mito, parte de su mundo interior colgado en estas paredes.

Y es cierto, Gallego: “es una burrada pensar que el hombre recurre a la magia por ignorancia”. La magia, o el mito, eres tú y todos: también tu Elegguá, el mío o el del vecino de al lado.

Estrella Díaz

 

Obras

Biografía del Autor

José Luis Posada (Villaviciosa, Asturias, España, 1929 – San Antonio de los Baños, La Habana, Cuba, 2002). A los 11 años, huyendo del terror fascista, emigra junto a su familia a Francia y de allí a Cuba. Se instala en San Antonio de los Baños. Desde muy pequeño manifiesta una gran habilidad por el dibujo y en 1958, año clave para su vida y su obra, comienzan a aparecer caricaturas e ilustraciones suyas en los periódicos La Calle y La Tarde, y estudia de manera autodidacta escenografía para la televisión.

Desde 1942 hasta la fecha se han realizado innumerables exposiciones personales y colectivas de la obra de Posada, tanto en Cuba como en otros países. Diseñó y realizó vestuarios y muñecos para el Teatro Musical de la Habana y el Teatro Nacional de Guiñol.

A lo largo de su carrera artística recibió un gran número de distinciones entre las que se destacan el premio Portinari, Casa de las Américas, 1970; Mención de Honor en el Festival de Avignon, Francia, 1975; Premio UPEC y Mención, Primera Bienal de la Habana, 1984; premio en dibujo y al mejor conjunto en temática política donde se refleja la obra de la Revolución, Salón de Artes Plásticas, UNEAC, La Habana.
En 1984 se le otorga la Distinción por la Cultura Nacional de Cuba.

Colaboró en el periódico Juventud Rebelde y en el suplemento humorístico El Sable. En 1966 da el nombre y diseña el logotipo del mensuario cultural El Caimán Barbudo.

En 1986 realizó una exposición de caricaturas en homenaje a los 84 años de Nicolás Guillén que alcanzó una gran repercusión internacional y que el artista preparó para publicar en forma de libro bajo el título Guillén según Posada. En 1988 la crítica destaca el formidable trabajo de Posada como diseñador de libros.

En el año 2000 el Centro Pablo organiza la muestra Trazos y trozos del Caimán como parte del homenaje al emblemático mensuario; en el 2004, Top hat: imperialismo y fascismo visto por Posada, muestra que ese mismo año se expuso en el Museo del Humor de San Antonio de los Baños.

También el Centro Pablo cumplió, como señala Víctor Casaus, con «los deberes de la amistad y el cariño» al publicar en el 2005 —Ediciones La Memoria, Colección Majadahonda— Cabeza para pensar y corazón para sentir, libro de grabados y dibujos de José Luis Posada, que reúne imágenes nacidas de su imaginación prodigiosa y textos en los que cuenta de su vida, de su poética creadora y de sus obsesiones y sueños.

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