CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIENTE BRAU

Sharing Dreams IV, Design in Culture / Compartiendo sueños IV, El Diseño en la Cultura
2007

 

 

Palabras

 Aquí están nuevamente, más allá de las fronteras diversas que separan a nuestros países, estas obras creadas bajo el signo común de la imaginación y la belleza por 16 diseñadores gráficos de Cuba y Estados Unidos.

Desde hace cuatro años hemos venido reuniendo vocaciones y talentos de ambas orillas para realizar juntos este proyecto de amistad y colaboración. El Center for Cross Cultural Design (AIGA XCD) del Instituto Americano de Artes Gráficas (AIGA), el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau y el Comité Prográfica Cubana hemos sido los entusiastas animadores de esta fiesta visual que ha trasladado su fecha de inicio para estos días del mes de octubre en que La Habana se convertirá en la capital mundial del diseño gráfico.

Esta nueva edición de Compartiendo sueños ha tomado como tema de inspiración y debate la relación entre diseño y cultura, que animará los intercambios del próximo Congreso Mundial de Diseño Gráfico ICOGRADA 2007.

Si en años anteriores disfrutamos las propuestas lanzadas a partir de Sueños por la paz y El amor lo conquista todo, ahora los diseñadores gráficos cubanos y norteamericanos han dialogado, reflexionado y compartido ideas e imágenes sobre la función comunicacional del diseño y su relación con la cultura en el mundo complejo e inestable en que vivimos.

La exposición mostrará, además, una selección representativa de las ediciones anteriores y tendrá como documentación audiovisual el video creado por el diseñador y artista digital Eduardo Moltó.

Nos alegra que los Salones Internacionales de Arte Digital realizados en la Habana desde hace nueve años hayan sido el espacio favorable para el nacimiento de esta voluntad de intercambio y creatividad que hemos desarrollado a través de los canales abiertos por las nuevas tecnologías.

A través de este modesto y silencioso trabajo creador hemos confirmado que las llamadas autopistas de la información pueden –y deben– ser vías de doble circulación para el tránsito libre y apasionado de la imaginación y la belleza.

 

                                                                                  Víctor Casaus

 

 

Arte digital y diseño comunicacional
Apuestas a favor de la imaginación y la belleza

Por Víctor Casaus

También nosotros hemos recibido, en estos años, el llamado apremiante de esa imagen que nos gritaba hace un momento desde la pantalla. Hemos tenido el inquietante privilegio de ver nacer un arte nuevo delante de nuestros ojos: el arte digital en Cuba.

Esta presentación se propone compartir con ustedes la maravilla de ese hallazgo colectivo que ha encontrado su espacio, para quedarse, en los vastos y diversos territorios de la cultura cubana y compartir, al mismo tiempo, algunos comentarios urgentes sobre la relación viva que se establece entre el arte digital, el diseño comunicacional y otras áreas afines en estos tiempos en que las fronteras entre los géneros y lenguajes tienden a difuminarse. Celebramos esa fuerza creadora que desmantela los compartimentos estancos y las visiones prestablecidas de las academias mientras añoramos que otras fronteras mayores desaparezcan también en su día para reencontrar al ser humano en su vocación integradora y verdaderamente universal.

Los momentos iluminadores y tensos de irrupción y ruptura en el terreno de la creación artística siempre concitan opiniones y posturas diversas que van desde la aceptación acrítica hasta el rechazo prejuiciado. Así sucedió cuando aparecieron la fotografía, el cine silente, el cine sonoro, el video, pero en nuestros días la vertiginosidad de los hallazgos tecnológicos en los que se afincan esos nuevos caminos expresivos resulta alucinante y en ocasiones avasalladora.

Por ello, cuando nos lanzamos a la dulce aventura de iniciar los salones y coloquios de arte digital en La Habana en 1999 propusimos este lema audaz y esperanzado: “una apuesta a favor de la imaginación y la belleza” ―conceptos, categorías, sensaciones imprescindibles para la existencia del ser humano en todas las épocas y más aún en los tiempos inciertos que se viven a nivel planetario. Ese lema fecundo se asentó en la convicción de que era necesario convocar a los talentos posibles y abrir nuevos espacios ―como ya habíamos hecho en otras áreas de la creación artística, como la nueva trova― desde los presupuestos indispensables de la libertad y la participación.

Los salones y coloquios han ido creciendo desde su fundación: de una treintena de participantes nacionales en 1999 a más de 140, en categorías diversas, en la edición de este año. La convocatoria internacional iniciada en el quinto salón ha reunido a más de 400 artistas de 42 países.

Lo hemos hecho desde nuestra condición de centro cultural de muy modestos recursos tratando de hacer bueno un lema nacido en la brega cultural diaria: “somos un Centro pobre pero honrado”, que busca en la creación cultural cotidiana los misterios de esa “pobreza irradiante” de la que nos habló el gran poeta José Lezama Lima. Felizmente hemos contado con la ayuda de instituciones amigas y sobre todo con el respaldo de la comunidad creciente de artistas digitales aquí y en otros países.

Obsesionados por el tema de la memoria en estos tiempos en que se hacen llamados imperiosos (e imperiales) a la amnesia generalizada a través del ejercicio de la superficialidad en los medios de comunicación, comenzamos a transitar, desde momentos tempranos en la cronología insular, por las llamadas autopistas de las nuevas tecnologías para ofrecer los resultados culturales de estos salones digitales (y de otros proyectos que desarrolla el Centro Pablo) a los internautas en muchos rincones del mundo. Publicaciones, exposiciones, documentales y otras obras audiovisuales han acompañado esta estrategia que se rebela contra los fatalismos de la insularidad y se enfrenta al bloqueo casi cincuentenario que se impone a la Isla desde el exterior y a los bloqueos mentales que a veces genera la avasalladora presencia y el desarrollo incesante de estas nuevas tecnologías.

Para decirlo con las palabras de la poesía a la que seguiré acudiendo en otros momentos de esta presentación: “el olvido está lleno de memoria”, según nos recordó un autor y amigo querido, el uruguayo Mario Benedetti. El arte digital viene también, desde su sorprendente dinamismo, a definir y mostrar los universos de nuestra época que serán, a no dudarlo, la memoria de mañana.

Los salones y coloquios y la presencia de nuevas expresiones de diseño comunicacional que emergen con fuerza renovada en nuestros días contribuyeron/están contribuyendo a crear entre nosotros una cultura digital que incluye, sin duda, a esa “cultura del diseño” a la que se refiere el actual presidente de ICOGRADA, Jacques Lange, en sus palabras introductorias para este Congreso.

En ambas expresiones artísticas se evidencia en nuestro país una participación activa, numerosa y crecientemente calificada de creadores jóvenes. Creemos que las acciones culturales novedosas y atractivas que se emprendan continuarán revelando esas riquezas que tienen su origen, sin duda, en la base educacional del país construida a través de logros sociales como el carácter gratuito de la enseñanza ―incluida en ella la enseñanza artística en todas sus manifestaciones. Es importante también reconocer la función de vanguardia que pueden desempeñar estas formas de creación artística que utilizan las herramientas digitales para su realización en la lucha contra las manifestaciones de banalidad y de mal gusto presentes en diversos medios de comunicación masiva, en franco antagonismo con los esfuerzos intensos que se realizan para mantener y desarrollar los niveles educacionales generales alcanzados en las cuatro décadas precedentes.

Ello hace más significativa, en el contexto de la cultura cubana de hoy, esa presencia señalada de los actores más jóvenes en los territorios de la creación digital. Entre otros ejemplos citables quiero mencionar una exposición inaugurada en el marco de las actividades de este Congreso: la muestra de carteles Pablo y la guerra civil española que permanecerá en las paredes de la Sala Majadahonda del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau hasta mediados de noviembre y que reúne obras realizadas el año pasado para el concurso del mismo nombre, ganado, en su totalidad, por jóvenes diseñadores.

Además de compartir certezas, interrogaciones y posibles respuestas sobre las relaciones entre arte digital y diseño comunicacional, ya en el terreno de complicidad propuesto por aquella declaración inicial de principios: una apuesta a favor de la imaginación y la belleza, quiero comentarles que también compartimos sueños, como corresponde, como debiera corresponder siempre. Y para comentar sobre esos sueños compartidos quiero invitarlos a ver primero estas imágenes realizadas por el artista y diseñador Eduardo Moltó.

“Aquí están nuevamente, más allá de las fronteras diversas que separan a nuestros países, estas obras creadas bajo el signo común de la imaginación y la belleza por 16 diseñadores gráficos de Cuba y EE.UU.”, así nos anuncia el catálogo de la Exposición Compartiendo sueños / Sharing Dreams que se exhibe, al calor del Congreso de ICOGRADA, en el Centro Hispanoamericano de Cultura, en el malecón habanero.

Desde hace cuatro años hemos venido reuniendo vocaciones y talentos de ambas orillas para realizar juntos este proyecto de amistad y colaboración. El Center for Cross Cultural Design (XCD) del Instituto Americano de Artes Gráficas (AIGA), el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau y el Comité Prográfica Cubana hemos sido los entusiastas animadores de ese nuevo encuentro de intercambio en estos días del mes de octubre cuando La Habana se ha convertido en la capital mundial del diseño gráfico.

Juntos, con la participación de diseñadores y diseñadoras de Cuba y EE.UU. y el apoyo de instituciones fraternas, los coorganizadores de este proyecto ―nuestra amiga, la diseñadora norteamericana Toni O’Bryan, Héctor Villaverde, presidente del Comité Prográfica Cubana y el que ahora les cuenta, director del Centro Pablo— iniciamos la complicidad de este sueño cuatro años atrás para tender puentes culturales y profesionales, para iniciar y mantener el intercambio y el conocimiento mutuo. A la realización de las obras que fueron creciendo en número cada año se sumó siempre el diálogo creativo e indagador apelando a otra complicidad de nuestros días: las nuevas tecnologías de comunicación. Demostramos que ese intercambio y esas vías eran útiles ―y, más aún, necesarias― para esta vocación de “búsqueda de la imaginación y la belleza” que nos animaba y para los temas con que convocamos cada año a los creadores: la amistad, la paz, el amor…

Compartiendo sueños / Sharing Dreams se inició con el VI Salón y Coloquio Internacional de Arte Digital en el año 2004, para proponernos una nueva vía de diálogo cultural y comunicación humana. Entonces participaron cinco diseñadores cubanos y cinco norteamericanos.

Al año siguiente, en el VII Salón y Coloquio, se sumaron dos artistas (uno por cada país), quienes trajeron sus Sueños por la paz / Sharing Dreams for Peace.

El llamado del siguiente año (2006) movilizó la creatividad de siete diseñadores gráficos cubanos y siete norteamericanos, quienes proclamaron en sus obras esta verdad compartible: El amor lo conquista todo / Love conquers all que el poeta José Martí había adelantado en sus versos de juventud: “Solo el amor engendra melodía”. La retrospectiva que acompañó aquella muestra tuvo como documentación audiovisual los videos creados por los diseñadores Eduardo Moltó (Cuba) y Jesse Rankin (EE.UU.), quienes participaron en la primera y la segunda edición de Compartiendo sueños, respectivamente, y resumieron desde sus personales perspectivas las impresiones dejadas por el evento.

Este año, como hemos visto, el tema viene de la mano del Congreso de ICOGRADA: Diseño/Cultura, el diseño en la cultura, el diseño es la cultura, distintas maneras de proponer una visión y una práctica creadoras de este oficio de nuestro tiempo, y de enfatizar la necesidad de que las propuestas del diseño gráfico, el diseño comunicacional ―como quiera que se le llame en este mundo cambiante y complejo en que vivimos, marcado además por la presencia progresiva del audiovisual― aporten su cuota de sensibilidad humana, inteligencia y capacidad de comunicación al universo de la cultura que quisiéramos siempre creciente en cualquier región de este desigual planeta.

Hemos soñado con libertad y entusiasmo, como debiera siempre hacerse, identificados desde siempre con la filosofía común del “crear” y el “compartir”. Todas las generaciones del diseño gráfico cubano han participado en estos cuatro años. Diseñadores y diseñadoras de EE.UU. han respondido a la convocatoria de Toni O’Bryan y acompañado en muchas ocasiones, aquí en el verano de La Habana, la exhibición de sus obras gráficas. Esta cuarta edición ha traído a los ocho participantes estadounidenses ―quienes son ellos mismos, a su vez, una muestra parcial del crisol de etnias y culturas que conforman ese país― junto a diseñadores y diseñadoras que soñaron con nosotros en ediciones anteriores del proyecto.

Agradecemos desde siempre la presencia multiplicadora de estas voces que quieren compartir sueños, amistades, preguntas, posibles respuestas, dudas y certezas. Juntos podemos alcanzar dimensiones más altas, regiones distantes y distintas, otras manos amigas en las que se continúe esta vocación de diversidad cultural que compartimos, como nuestros sueños.

Los cómplices de Sharing Dreams han extendido en estos años esos alcances llevando muestras retrospectivas a diversas ciudades, a veces coincidiendo con eventos de AIGA o ICOGRADA: Chicago, Vancouver, Colorado, Venice (California), Seattle, Nueva Jersey y, muy recientemente, Nueva York, donde la Universidad de Queens albergó carteles cubanos y norteamericanos en su Museo Godwin-Ternbach. La posibilidad de continuar el intercambio en vivo allí, a través de encuentros, conferencias y debates (como hacemos en La Habana cada verano en nuestros Salones Internacionales de Arte Digital) resultó frustrada por la negativa de las autoridades norteamericanas a las solicitudes de visa hechas por los dos creadores cubanos programados en esas jornadas artísticas universitarias.

Agradecemos, en nombre del diseño gráfico cubano, a los directivos de Queens College y a las amigas y amigos de ICOGRADA, en particular a nuestra amiga Brenda Sanderson, su directora general, que realizaron todas las gestiones a su alcance para lograr que ese nuevo momento de intercambio cultural, profesional y humano se produjera entre colegas de nuestras dos naciones.

Compartimos también con ellos el sueño de que esas decisiones arbitrarias e injustas dejarán de tener preponderancia en fecha no lejana para que esta convocatoria a la búsqueda incesante de la imaginación y la belleza continúe desarrollándose felizmente entre nosotros en todos los ámbitos posibles.

Quiero agradecer a quienes trajeron sus imágenes y sus ideas a este espacio de Compartiendo sueños y lo convirtieron en una experiencia memorable. Ellos han abierto una ventana o una puerta para ese intercambio que ha permitido a los diseñadores cubanos conocer la labor de sus colegas en los EE.UU. y ha permitido a los diseñadores norteamericanos que nos han visitado cada año conocer de cerca el nivel del diseño cubano, además de tener un contacto directo con la realidad de la Isla, siempre más útil y enriquecedor que la recepción pasiva de la imagen que se transmite a través de los medios internacionales.

Proponemos entonces socializar nuestra meta soñadora: que cada día sean más las gentes capaces de conocer y sensibilizarse, de sentir y de pensar, a partir del diseño y el arte digital ―esos territorios vecinos/hermanos―, sobre los grandes temas que preocupan al “bicho humano” que somos ―como nos llama Eduardo Galeano, otro poeta de nuestra época―: la salvación de nuestro planeta, la lucha por la igualdad, la justicia y la libertad.

Esa es, nos dirán algunos, la meta de unos soñadores. Y es cierto. Por eso este espacio se ha llamado Compartiendo sueños / Sharing Dreams.

Para terminar (y continuar) podemos escuchar la voz de otro poeta de nuestro tiempo y de algún tiempo todavía por venir:

Pueden decir que soy un soñador

Pero no soy el único.

You may say that I’m a dreamer

But I’m not the only one.

John Lennon

(Tomado de La Jiribilla)

EE.UU. impide la integración cultural con Cuba

David Valenzuela

Esta entrevista fue concedida por el poeta y cineasta Víctor Casaus, director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, a David Valenzuela, periodista de Nueva York, a propósito de la exposición Sharing Dreams / Compartiendo sueños que se inauguró en Queens College, Nueva York, en días pasados. La asistencia de la delegación cubana fue impedida por el gobierno de los EE.UU. que les negó la visa a Casaus y al diseñador gráfico Héctor Villaverde, como parte de su política de bloqueo a la Isla.

¿Qué piensan sobre el hecho de que las autoridades norteamericanas no les hayan expedido los visados para entrar en EE.UU.?

Me parece un acción injusta, que daña las relaciones culturales que hemos tratado de estrechar, a través del proyecto Sharing Dreams / Compartiendo sueños, diseñadores de EE.UU. y Cuba. Ese proyecto, que ya se ha realizado durante tres años seguidos en Cuba (ahora se prepara la cuarta edición), ha estado coorganizado por Toni O’Bryan, diseñadora, miembro de AIGA, Héctor Villaverde, diseñador gráfico, presidente del

Comité Prográfica Cubana y Víctor Casaus, poeta y cineasta, director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau de La Habana.

En mi caso personal esta negativa de visa ha sido particularmente absurda: he participado en más de diez ocasiones en proyectos culturales en universidades y centros de EE.UU. y Puerto Rico, desde 1994. Al mismo tiempo, hemos recibido en el Centro cultural Pablo de la Torriente Brau de La Habana a amigos y amigas diseñadores gráficos del proyecto Sharing Dreams / Compartiendo sueños y otros invitados de EE.UU., como Moe Fisham, presidente de los Veteranos de la Brigada Abraham Lincoln de EE.UU., participantes en la lucha antifascista en la Guerra Civil Española.

Por otra parte, el argumento que se expone en la carta que hemos recibido, no se ajusta en ningún sentido a la verdad ni a la realidad.

Dice:

“This office regrets to inform you that it is unable to issue a visa to you because you have been found ineligible to receive a visa under the following section(s) of the Inmigration Nationality Act. The information contained in the paragraphs marked with X pertain to your visa application.

Other: Section 212(f) which prohibits entry into the United States of any individual whose entry would be detrimental to the interests of the United States.”

American Consular Office

Creo que nuestra visita tenía propósitos de integración cultural y conocimiento mutuo entre los artistas y diseñadores participantes en Sharing Dreams —como sucede en La Habana desde hace tres años—, y no era dañina ni iba en detrimento de ningún interés legítimo de los EE.UU.

¿Cómo se animaron a participar en Sharing Dreams…?

Creamos ese espacio de intercambio y conocimiento mutuo tres años atrás, en el VI Salón Internacional de Arte Digital, en el que han participado, anualmente, artistas de 20 a 30 países, EE.UU., por supuesto, incluido.

El Centro Pablo tiene entre sus objetivos principales la creación de programas culturales que abran nuevos espacios a la expresión y el debate en diversos terrenos artísticos: el arte digital, las artes plásticas en general, la música (la nueva trova), la historia oral y el testimonio, entre otros. Con Sharing Dreams abrimos, junto a la coorganizadora norteamericana Toni O’Bryan, otro camino de intercambio y amistad, siguiendo el lema de los salones de arte digital: una apuesta a favor de la imaginación y la belleza. Aquí apostamos además por la paz, la amistad y el amor, según los temas que trataron las obras de cada edición del evento.

¿Cómo valoran la experiencia?

Ha sido formidable. Nos ha permitido abrir una ventana o una puerta para ese intercambio, ha permitido a los diseñadores cubanos conocer la labor de sus colegas en los Estados Unidos y ha permitido a los diseñadores norteamericanos que nos han visitado cada año conocer de cerca el nivel del diseño gráfico cubano, además de tener un contacto directo con la realidad de la Isla, siempre más útil y enriquecedora que la recepción pasiva de la imagen que se transmite a través de los medios internacionales.

Se han intercambiado ideas profesionales, se han hecho amistades, algunas de ellas duraderas. Y todo eso es importante.

¿Les sorprendió algo de sus colegas norteamericanos?

Creo que no nos sorprendió, pero nos alegró su vocación y su capacidad de interacción con el diseño gráfico y otras expresiones de la cultura cubana.

Aquí se han sorprendido de que los artistas de ambos países coincidan en cuanto a su visión de la paz y la seguridad. ¿Qué opinan ustedes?

Creo que esos son valores que compartimos muchos artistas, gente de pensamiento y, en general, gentes de buena voluntad en cualquier lugar del planeta. En el caso de las relaciones entre nuestros dos países, estas han sido difíciles, dramáticas, a veces terribles, durante décadas. La existencia de un bloqueo económico (que, como se ve, se extiende al terreno cultural) durante casi 50 años es la prueba mayor de ello. Creo que en los artistas, gentes de pensamiento, en EE.UU. y Cuba habría una voluntad mayor aun de conocimiento mutuo y de intercambio cultural y humano si no existieran las restricciones crecientes que el gobierno actual de EE.UU. impone también en este campo.

¿Les resulta difícil ser artistas en la Cuba actual?

Ser artista ha sido una tarea difícil a lo largo de la historia de la humanidad, en la medida en que tratar de apresar, re-vivir, trasladar, comunicar experiencias, sensaciones, ideas a través de la obra de arte (cuando esta aspira a ser verdadera y perdurable) es una acción que implica el ejercicio de la complejidad, el riesgo de la búsqueda estética y la confianza en la capacidad creativa. Así ha sido y así es.

Sospecho que así será siempre.

(Tomado de La Jiribilla, 14 al 20 de julio de 2007)

Selección de Obras

Participantes

Eduardo Moltó
Héctor Villaverde
Katia Hernández
Kelly Núñez
Luis Noa
Pepe Menéndez
Rafael Morante
Ana Llorente-Thurik
Anna Boyiazis
Betsy Berger
Henry Brimmer
Jesse Thomas
Karen Oh
Liliam Lee
Nicky Alden

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